Opinión

Miguel Alemán,
casado con los rusos

No habían pasado ayer unas horas de la inauguración del Salón Aeronáutico Internacional de Farnborough, en el Reino Unido, cuando la aerolínea Interjet, de Miguel Alemán, ya había dado de qué hablar al aparecer José Luis Garza —su director general— a echarle porras gigantescas a sus ocho aviones marca Superjet 100. Estas aeronaves son de manufactura rusa, aunque es la firma italiana Superjet International la que se encarga de la mercadotecnia y promoción de este aparato.

Este avión, el Sukhoi Superjet (SSJ100), cuenta con capacidad hasta para cien pasajeros, y tiene en Interjet a un cliente clave en América Latina. La empresa mexicana incluso decidió llevar una aeronave a este Salón Aeronáutico, para mostrar la configuración del aparato. Los interiores con diseño de la firma Pininfarina están al centro de este despliegue.

Hay dos implicaciones importantes de este Salón Aeronáutico para el caso que nos ocupa. Una es que Embraer, la fabricante brasileña de aviones de alcance corto y medio, está siendo desdeñada por una de las empresas de mayor dinamismo en México, con lo que si Interjet crece estaríamos viendo un efecto directo de un mejor entendimiento con los rusos e italianos. Por otra parte, se acentúa la idea de que Interjet estaría abandonando en cierta medida la preferencia inicial que tuvo por aviones Airbus A320.

La guerra de los aviones está a todo lo que da. Ayer Airbus desveló un nuevo avión: el A330neo, de doble pasillo, con el que desea competir contra el Boeing 787 Dreamliner, que tanto éxito está teniendo y que ha logrado compras icónicas incluso en México, con el avión presidencial en ruta de ser entregado durante el verano de 2015 al presidente Enrique Peña Nieto. El A330neo es más barato que el Dreamliner.

Japón también está desarrollando otros aviones, pero de alcance regional. La empresa Mitubishi está manufacturando actualmente el Mitsubishi Regional Jet, que fue anunciado en 2008 y cuya producción inició en 2012. Es otro aparato en competencia.

Pero las líneas aéreas de bajo costo, como Interjet, tienen el reto de ser consistentes a todo lo ancho de su proceso operativo. Por eso el compromiso de esta empresa con los rusos podría ser sumamente firme y de muy largo plazo. El solo hecho de tener dos tipos de aviones (el Airbus y el de los rusos) ya lo saca de la lógica mínima de las operaciones de bajo costo, que reza que hay que tener sólo un tipo de aparato, idéntico y con la misma configuración, como lo hace Volaris.

Esta semana será clave para conocer el derrotero de las líneas de bajo costo en el mundo. Entre tanto, el compromiso de Interjet es muy firme. Su avión en Farnborough es prueba fehaciente de que ya eligió un camino.

Twitter: @SOYCarlosMota