Opinión

Migrantes y remesas: rehenes de Trump

 
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Las remesas, el lado positivo en el alza del dólar

Contra todo pronóstico y deseo, el triunfo de Trump el pasado 8 de noviembre a la presidencia de los EEUU dejó pasmado al mundo entero. Hemos visto las reacciones de analistas, políticos, académicos y funcionarios públicos. Pero también de jóvenes y movimientos sociales.

Menos conocida pero profundamente preocupante -y preludio del drama que se aproxima- fue la reacción de las familias migrantes en comunidades de origen. Como nunca, el seguimiento del proceso electoral involucró a los actores locales, hasta a los niños, quienes temen y entienden muy bien el riesgo de la deportación de sus padres.

En la Montaña de Guerrero, el ausentismo infantil el 9 de noviembre mostró la cara humana del desastre. Niños temerosos y angustiados por lo que pueda suceder a sus padres. Esperando lo peor.

A lo lejos se comparte la angustia y el miedo de los migrantes indocumentados que viven en los EEUU; pero el Gobierno de la República no ha pronunciado ninguna posición que alivie el miedo, la desesperanza y que signifique un apoyo moral para nuestros hermanos mexicanos que cada año envían mas de 24 mil millones de dólares en remesas a través de 70 millones de operaciones a sus lugares de origen.

Trump ha declarado que expulsará 2 millones o quizás 3 millones de migrantes e iniciará la construcción del muro.

La vileza del envalentonado Trump, ese ser execrable, misógino, racista y demagogo que durante un año ha ofendido a los mexicanos diciendo que nuestros migrantes son violadores y criminales, el mismo que hostilmente ha dicho que México pagará la construcción de un muro en la frontera norte, tomará posesión en la Casa Blanca el próximo 20 de enero de 2017.

Junto con Donald Trump, llega una mayoría del partido Republicano al Senado y a la Cámara de Representantes -el equivalente a nuestra Cámara de Diputados-, así como una corriente de ultraderecha conservadora liderada por Mike Pence, el vicepresidente electo. La campaña de Trump y su triunfo ha enardecido ya a una masa de votantes hambrientos por ver cumplidas las promesas, ha provocado la emergencia del odio racial en buena parte de la sociedad americana y el desprecio por las minorías. La llegada de este grupo al poder es un hecho que ineludiblemente afecta los intereses de los mexicanos, tanto en territorio nacional, como en Estados Unidos.

Pero México no puede permanecer impasible ante esta catástrofe. La elite gubernamental en su inacción y silencio está mostrando que apuestan a la política del “no pasa nada”, el candidato no cumplirá sus amenazas como presidente. Hay quienes hablan de “lo visionarios” que fueron Enrique Peña Nieto y Videgaray y esperan que una reunión diplomática con el presidente electo permita crear un puente de comunicación para gestionar los intereses mexicanos: ajustes cosméticos al TLC y nada se ha dicho contra las deportaciones y menos aún a la amenaza de poner impuesto a las remesas.

A pesar de los enormes flujos de dinero que anualmente llegan a zonas rurales y urbanas, con los 80 millones de envíos que llegan en forma electrónica, - llenado los bolsillos de utilidades para bancos, remesadoras y pagadores de remesas - ; el drama de pobreza y ausencia de desarrollo de las comunidades de origen y la ausencia de alternativas para los migrantes repatriados, expulsados no forma parte de ninguna política publica. El PEF 2017 no tiene nada preparado para generar mecanismos de atención a migrantes que perderán empleos e ingresos. El nivel de vulnerabilidad de las familias migrantes rurales e indígenas es indescriptible, por eso es urgente la intervención del estado en el diseño de política públicas y de desarrollo para paliar el drama humano que se avecina. En el periodo del Presidente Obama se repatriaron 2 millones de mexicanos; TRUMP usará a los migrantes como rehenes de sus políticas xenófobas y de odio. Ya le dio un triunfo inesperado hacerlo, alimentará su popularidad entre el electorado que lo eligió.

Qué hacen las autoridades mexicanas, EPN nos dará una nueva humillación nacional con una segunda entrevista tibia, blanda y sin contenido a favor del pueblo mexicano? Defenderán sólo las importaciones que abrió el TLC y “una nueva relación” de subordinación, que no será nueva; o podrán dar una ancla de dignidad para que juntos busquemos soluciones, construyendo instituciones financieras locales para que el ahorro migrante apoye el desarrollo local; para que el retorno de nuestros hermanos tenga una luz de esperanza.

Así, los mexicanos y México siguen siendo estigmatizados como los causantes de los problemas que enfrenta Estados Unidos, Trump y su discurso continúan alimentando la polarización de la sociedad y la discriminación. Los mexicanos necesitamos una posición de firmeza y dignidad frente al gobierno de Trump.

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