Opinión

Miel, otro gran amparo de la Corte

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[Cuartoscuro] La producción de miel obtenida en este ciclo por la Sociedad Apícola Maya ha sido de más de 200 toneladas. 

En la fiesta para honrar a los difuntos las casas y las tumbas mexicanas se llenan de flores de cempasúchil… holandesas o asiáticas. Y para festejar el mes de la Independencia, muchos en septiembre comen chiles en nogada cuya semilla ha sido importada de… Estados Unidos.

Hace un par de años se publicaba que en Xochimilco las semillas para unos 20 millones de plantas de flor de cempasúchil que se producen en una temporada de día de muertos provienen de Japón, China y Holanda. Y, claro está, los productores locales se quejaban de que la planta original ha sido desplazada por una versión sin aroma y, por supuesto, estéril. Año con año hay que pagar para volver a sembrar.
Aquí una versión del cable de Reuters http://bit.ly/1RXPORF.

En el caso del chile poblano, Reforma publicó el 16 de septiembre pasado que 100 por ciento de la siembra en nuestro país de esa hortaliza depende de semillas estadounidenses. Por lo que la producción local se ve afectada directamente de factores como la devaluación del peso frente al dólar. El encarecimiento de una semilla importada y un complejo sistema de cultivo provocan, señalaba el diario, que productores dediquen sus tierras a otras hortalizas o granos.

Uso estos ejemplos para llamar la atención sobre otro importante fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ocurrido el miércoles, día que pasará a la historia por la atinada decisión de los ministros de obligarnos a buscar un nuevo camino para lidiar con el consumo de drogas y con el combate a los ilícitos de quienes hoy las trafican.

Sin embargo, ojalá la decisión sobre la mariguana no opaque la atención que debe merecer el otro fallo de ese día de la SCJN, mediante el cual un grupo de productores de miel de Yucatán, Chiapas y la planicie Huasteca pudieron congelar, así sea temporalmente, la licencia que la trasnacional Monsanto había recibido para producir soya transgénica en 235 mil hectáreas de polígonos ubicados en las regiones ya mencionadas.

Esas comunidades indígenas productoras de miel demandaron la revisión de permisos otorgados a Monsanto en mayo de 2012. El argumento aceptado por Corte es que no fue atendido el derecho de esas comunidades a ser consultadas previo a la autorización.

Según han denunciado los productores mayas, las flores de esos cultivos modificados genéticamente provocan que la producción de las abejas sea dramáticamente menor que con cultivos no alterados. Aquí una nota al respecto: http://bit.ly/1NfzDeV.

¿Pueden convivir el derecho de algunos megaproductores de soya y el de las comunidades indígenas productoras de miel? La respuesta es que la autoridad debe resolver ese dilema con apego al marco legal.

Precisamente lo que amparó la Corte fue que la Sagarpa no cumplió el debido proceso de consulta a las comunidades antes de dar
licencias a Monsanto.

Son los procedimientos, estúpidos, parece decir la Corte a la Sagarpa, parafraseando la multicitada frase de Clinton. Procedimientos que debe seguir la autoridad para salvaguardar los derechos de todos, de los productores a gran escala y de las comunidades indígenas.

No es romanticismo trasnochado el cuestionar cómo fue que Xochimilco se convirtió en un lugar de maquila de flores de muerto con alma extranjera, ni cuestionar el por qué los chiles que llevan el nombre de Puebla ya ni ahí se cultivan. No es ir contra el progreso demandar protección a productos locales.

Gracias al amparo de la Corte tenemos una nueva oportunidad para discutir si el costo de dar licencias a Monsanto debe ser el aniquilar la miel autóctona y a sus productores.

Twitter: @SalCamarena

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