Opinión

Midiendo a Margarita

   
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Margarita (Cuartoscuro)

La renuncia de Margarita Zavala al PAN es un evento político que requiere encuestas de precisión, que orienten acerca de cuál es el tamaño de su apoyo político como posible candidata presidencial independiente y cómo eso redefine el tablero electoral 2018.

Por precisión me refiero a que las diversas encuestas muestren resultados dentro de un rango aceptable, con sus naturales discrepancias dentro de un error aceptable. Aún no podemos evaluar las encuestas por su exactitud en 2018; para eso habrá que esperar los resultados de la elección presidencial. Pero sí podemos ir viendo su nivel de precisión.

Para entender la diferencia, apelo a uno de los estadísticos de moda, Nate Silver, quien dice que la exactitud (accuracy) tiene que ver con la desviación de las estadísticas respecto al parámetro poblacional, que en este caso sería el resultado oficial de la elección. La precisión (precision) se refiere a la dispersión de las estadísticas producidas, en este caso por las diversas encuestas(1). Una mayor precisión significa que sus resultados sean más o menos coincidentes.

Bajo ese criterio, las encuestas publicadas desde el 6 de octubre, día en que se anunció la renuncia de Margarita Zavala, han sido muy imprecisas.

Hasta el miércoles 18 de octubre se habían publicado nueve encuestas diferentes sobre el tema de la renuncia, de las cuales siete midieron el apoyo a Zavala en formato careo (horse race), seis de ellas como candidata independiente y una como candidata para el Frente Ciudadano.

En porcentaje efectivo, la preferencia por Margarita que arrojan esas encuestas va desde 9.0 hasta 34 por ciento. Este rango no sólo resulta confuso, sino que muchos podrían verlo como inaceptable.

Un problema es que las encuestas siguen empleando escenarios hipotéticos distintos, aunque estas discrepancias se dan en los escenarios más comparables. Podrían ser peores.

El modo de realización también está causando mucha variación. De todas esas encuestas, tres se hicieron cara a cara en vivienda (EL FINANCIERO, El Universal, Buendía & Laredo), cuatro por vía telefónica (dos encuestas de CGE, una BGC-Excélsior y una Reforma), y dos por medio de Facebook (SDP Noticias-México Elige).

Las telefónicas son las que arrojan porcentajes más altos de apoyo a Zavala, como indica la que GCE dio a conocer el 17 de octubre, donde Margarita obtiene 34 por ciento de las preferencias efectivas, nueve puntos por arriba de lo que mostró esa misma empresa una semana antes.

Las encuestas de vivienda dan un porcentaje más bajo a la hoy expanista: 9.0 por ciento efectivo en el sondeo de Buendía & Laredo y 16 por ciento en la que hicimos para EL FINANCIERO, aunque la discrepancia entre ellas no es menor: siete puntos.

Las encuestas de Facebook, tanto antes de la salida de Margarita, como la posterior a la renuncia, le dieron resultados a la expanista de entre 14 y 15 por ciento. En esa encuesta la renuncia no cambió nada.

Hubo dos encuestas telefónicas que se enfocaron al tema pero no ofrecieron una medición del apoyo a Margarita, aunque sí tuvieron discrepancias en su lectura de datos. Mientras que Excélsior cabeceó “Salida de Zavala debilita al PAN”, Reforma optó por “Afecta poco renuncia de Margarita”. La hechura de las encuestas ha sido imprecisa, pero la lectura de encuestas ha sido contradictoria.

Las mediciones del apoyo a Margarita han sido hasta ahora erráticas. Veremos si las encuestas van mejorando en precisión en las siguientes semanas, aunque mientras no haya candidatos completamente definidos podríamos seguir este patrón de potencial confusión un rato más.

1 Ver Nate Silver, The Signal and the Noise: Why So Many Predictions Fail--But Some Don’t, Nueva York: The Penguin Press, 2012.

Twitter: @almorenoal

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