Opinión

México y su 'destacable' bajo crecimiento

 
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El estructuralmente lento crecimiento económico del que padece México le alcanza para destacar de manera favorable a nivel global. Sin duda un resultado inesperado frente al complejo escenario económico y financiero a nivel global. Más aún al tomar en cuenta que lo que se discute allá afuera es la posibilidad de una nueva recesión económica a nivel global, esta vez gestada al interior del bloque emergente. ¿Cómo le hicimos?

Resulta que tras la gran recesión mundial de 2009 el mundo parece haberse ubicado en un sendero de bajo crecimiento e inflación, sensiblemente por debajo de la norma previa. A lo anterior le sumamos un proceso de desaceleración inducido en China y tenemos el contexto ideal para un bajo crecimiento mundial.

En dicho mundo de bajo crecimiento también hay contrastes. Por ejemplo, Estados Unidos e India. El primero destaca como la única economía desarrollada que ha mostrado un proceso sostenido de recuperación, aunque a un ritmo significativamente lento. En el segundo caso, India acelera su crecimiento y se beneficia de cambios estructurales; no obstante, su peso económico en el mundo no le da para contribuir con una reactivación generalizada del bloque.

En un contexto así, los últimos años han sido especialmente difícil para los economistas, los cuales han tenido que recortar trimestre tras trimestre las expectativas de crecimiento del año en curso y en ocasiones hacía adelante. Han sido años de sorpresas económicas desfavorables.

México no ha estado exento de dichas sorpresas desfavorables. Basta con hacer un repaso de las expectativas fallidas de los últimos tres años.

Por ejemplo, a inicios de 2013, 2014 y 2015 se anticipaban avances económicos para México de 3.5 por ciento, 3.4 por ciento y 3.4 por ciento (consenso de la Encuesta Banamex de Expectativas al inicio de cada año), respectivamente. En el mismo orden, los crecimientos observados para esos años fueron de 1.3 por ciento, 2.3 por ciento y 2.5 por ciento.

Una vez establecido lo anterior, aquí viene lo interesante. Resulta que el promedio de crecimiento para los últimos 20 años en México ha sido de 2.6 por ciento, para los últimos 15 años de 2.3 por ciento y para los últimos tres años (2013-2015) de 2.0 por ciento. Así, el crecimiento observado en los últimos tres años no ha estado muy lejos del ritmo histórico promedio.

De esta forma, me atrevería a pensar que las sorpresas económicas negativas de los últimos años en México han tenido una explicación distinta a las observadas en el resto del mundo. En específico, mientras que la primera podría obedecer a un cálculo fallido de los tiempos en que observaríamos los beneficios de los cambios estructurales en México (o a otros factores), la segunda podría ligarse más al famoso estancamiento secular del mundo.

Claro, no pretendo decir que el contexto de bajo crecimiento económico externo no haya impactado al crecimiento local de los últimos años, sólo destaco que frente a dicho crecimiento cada vez más lento a nivel externo, México continúa creciendo a su promedio histórico. Desde luego, todo esto puede ser una coincidencia y la respuesta podría quedar en el 'contra-factual' (la economía mexicana hubiera crecido más de lo que creció si el contexto externo hubiera sido mejor u otros factores idiosincráticos no se hubieran presentado).

Profundizando aún más en la vertiente del 'estable' bajo crecimiento local, podría subrayar la naturaleza del actual proceso de desaceleración global y en específico los motores del enfriamiento emergente: China, precios deprimidos de materias primas y adversas condiciones financieras. Dicho esto, resulta que México es de las economías menos expuestas a los primeros dos factores. En cierto sentido, es una economía poco representativa dentro del bloque emergente. Se trata de una economía manufacturera con una alta dependencia de la única economía desarrollada en recuperación (EU). Por lo tanto, y para variar un poco, el contexto parece no ser tan malo para México en términos relativos.

Para decirlo de alguna forma, resulta que en las circunstancias actuales México crece como siempre y aun así destaca en el espectro internacional. En específico, el año pasado su crecimiento de 2.5 por ciento le alcanzó para superar al bloque desarrollado (1.8 por ciento) y a Latinoamérica (-0.7 por ciento) y en general ubicarse a mitad de la tabla entre todo el mundo emergente (donde ya hay economías en franca recesión). De materializarse un crecimiento de 2.3 por ciento para 2016, la comparación podría ser similar. Desde luego, todo lo anterior no borra la necesidad de superar el estructuralmente bajo crecimiento de México.

El autor es subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen

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