Opinión

México y los acertijos de Trump

 
1
 

 

México y los acertijos de Trump.

No es lo mismo ser borracho que cantinero, dijo alguna vez Carlos Slim respecto a Donald Trump. Y ahora parece que, detrás de la barra, el presidente de Estados Unidos lo está descubriendo.

Una de sus grandes promesas se le atoró, por lo pronto. El Obamacare sigue vigente y no está claro si podrá echarlo para abajo.

El presupuesto de su primer año fiscal que comienza en octubre, con alzas muy importantes en gasto militar y seguridad, y recortes en políticas sociales, también podría atorarse y llegar a una circunstancia de gobierno paralizado, sólo con los fondos esenciales.

Los recursos para el diseño y la construcción del muro podrían quedarse en el limbo, y esa otra gran promesa de campaña quedaría, al menos, postergada.

En el caso del TLCAN, Trump quiere políticas proteccionistas (comercio justo les llama él) pero ya se dio cuenta que eso puede afectar a muchos exportadores norteamericanos, sobre todo en estados que forman su base electoral, como en los del medio oeste.

Pero el gran tema que viene pronto es el plan fiscal.

El pasado domingo Rience Priebus, jefe del Gabinete de Trump, en una entrevista con la cadena Fox señaló que el border adjustment tax (BAT) sí va, como parte de la propuesta fiscal de Trump.

Otros funcionarios de la administración han señalado a sus homólogos en México que el asunto aún está en debate, así que Priebus parece estar en la cancha de los que sí lo quieren.

Para entender el BAT hay que tomar en cuenta que otra más de las promesas de campaña de Trump es bajar impuestos.

Si para el próximo año fiscal no viene esa reducción, el presidente norteamericano prácticamente estará cavando su tumba política ante un rosario de ofertas no cumplidas.

Para poder salvar al menos la reducción de las tasas impositivas se requiere algún mecanismo de compensación, y una de las opciones precisamente es el BAT.

El problema, muchos se han dado cuenta, es que esa compensación probablemente no sería pagada por los países que exportan a Estados Unidos, sino esencialmente por los consumidores norteamericanos. Eso implicaría sólo cambiar la forma en que se pagan los impuestos, y no una reducción real de lo que paga el sector privado.

En lugar de pagarse en el ISR de las empresas o las personas, ahora se pagaría como un virtual impuesto al consumo.

Los defensores del BAT suponen que éste traería un nuevo ajuste cambiario, fortaleciendo al dólar y debilitando a otras monedas –entre ellas obviamente a nuestro peso–, y de esa manera se compensaría el alza. Pero eso no está claro.

Paul Krugman, quien estuvo en México el pasado fin de semana, señaló que dados los problemas en que se está metiendo Trump, puede calificar el arranque de su mandato como los peores dos primeros meses de gobierno en la historia reciente de Estados Unidos, y no descarta que el actual presidente no pueda mantenerse en el cargo más allá de su primer año.

Creo que, aunque lo diga el Nobel de Economía, es aún temprano para hacer ese augurio.

Sin embargo, la realidad es que Trump enfrenta acertijos que no son nada fáciles de resolver, lo que es un nuevo argumento para que México negocie lo mucho que tiene por negociar desde una posición de fuerza, que hasta hace poco parecía no tener.

Twitter: @E_Q_

También te puede interesar:
El alza de tasas que viene
Las claves para enfrentar el populismo
Tenemos la sartén por el mango en el TLCAN