Opinión

México y Argentina, el desafío de una renovada agenda común

 
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Banderas de México y Argentina

Argentina tiene con México una relación de alta densidad. Apelando a esa definición queremos expresar que mi país mantiene vínculos con muchas naciones que son relevantes en alguna faceta, ya sea histórica, política, económica o cultural, pero en pocos casos esa vinculación es significativa, simultáneamente, en todos los aspectos, como pasa con México.

Nuestra relación emana desde las gestas de una historia común, tiene actual y plena significación política y económica y, para Argentina, también representa el interés particular de una activa colonia residente.

Reconociendo este rico patrimonio en la vinculación bilateral, coincido con la secretaria Claudia Ruiz Massieu, con quien me reuniré en estos días en la hermosa Ciudad de México, en que debemos impulsar un salto cualitativo.

Los presidentes Mauricio Macri y Enrique Peña Nieto trazaron las líneas maestras de esa estrategia en el encuentro que mantuvieron en el Foro de Davos, en enero, y la próxima visita de Estado que realizará a mi país el mandatario mexicano, en julio, será la piedra basal de ese relanzamiento de la relación bilateral.

En materia económico-comercial todavía tenemos un amplio espacio de oportunidad. Hemos iniciado negociaciones para ampliar nuestro acuerdo comercial bilateral, compartiendo una visión ambiciosa, pero posible. Una mayor y mejor integración económica nos permitirá, asimismo, incrementar el contenido regional de nuestras exportaciones y fortalecer la cadena de valor de nuestras manufacturas, contribuyendo a la creación de empleo y a la innovación tecnológica.

La captación de inversiones, entendidas como motor del desarrollo, es una prioridad para mi país, dentro de la meta fijada por el presidente Macri de reducir la pobreza. En las últimas décadas México ha sido un dinámico inversionista en Argentina en sectores como el alimentario, las telecomunicaciones y el químico y petroquímico. Empresas de origen argentino han hecho lo propio en México, en el sector siderúrgico. Las nuevas políticas que nuestros gobiernos están implementando en esta materia se traducirán en una nueva oleada de inversiones recíprocas con una visión compartida en la que ambas partes salgan gananciosas.

Estamos insertos en la región de América Latina y el Caribe y como México, dedicamos nuestros mejores esfuerzos diplomáticos al fortalecimiento de las instancias de integración. Reconocemos el papel de la Celac como instrumento de primerísimo orden en la edificación del espacio político, cultural y económico de integración de todas las naciones de la región. Argentina pertenece al Mercosur, proyecto de integración profunda y plataforma de inserción en la economía global.

Desde esta pertenencia, continuaremos trabajando con la Alianza del Pacífico para, en palabras de la canciller Ruiz Massieu, consolidar nuestras alianzas estratégicas e identificar sinergias con nuestros socios. Todo ello, en complementación con un histórico instrumento hemisférico, que necesita ser fortalecido como la Organización de los Estados Americanos, cuyo rol debe ser cada vez más relevante.

México y Argentina comparten la preocupación por cuestiones de alcance global como el cambio climático, la lucha contra la pobreza, el problema de las drogas, las migraciones internacionales, el extremismo violento, el crimen transnacional, el desarme y la no proliferación nuclear, entre otros temas. La promoción de la democracia y los derechos humanos en el orden global, así como en el regional, es una prioridad tanto para México como para mi país. Seguimos con atención la marcha de los procesos democráticos en la región, así como también los temas de la agenda global porque no somos indiferentes a los grandes desafíos y vulnerabilidades que se presentan en orden mundial. Por ello promovemos el principio de no indiferencia entre los Estados y dentro de nuestras posibilidades intentamos participar para aliviar problemáticas humanitarias tales como la de los refugiados sirios, como para garantizar una paz perdurable mediante un amplio sistema de cooperación como en el caso de Colombia.

México y Argentina son, respectivamente, el septentrión y el confín austral de nuestra América Latina. Una nueva etapa se abre para torcer el brazo a la geografía y acercar, aún más, a nuestros países. Estaremos a la altura de este desafío por el bien de nuestros pueblos.

La autora es ministra de Relaciones Internacionales y Culto de la República Argentina y ha sido postulada por el presidente Macri como candidata a la Secretaría General de la ONU.