Opinión

México sujeto a las leyes
de Murphy y de Newton

A raíz de la debilidad de los datos económicos que se han publicado recientemente -ventas al menudeo, empleo formal, etc-, se ha comenzado a cuestionar qué tanto puede crecer el PIB este año en México. Si bien el consenso entre economistas del sector privado es que el PIB crecerá 3.1 por ciento este año -de acuerdo a la última encuesta Banamex-, yo creo que va a ser menor.

De hecho, pronostico que la economía mexicana crecerá 2.7 por ciento en el 2014. Si bien esta será una tasa de crecimiento mayor a la que se observó en el 2013 (1.1 por ciento), ésta se encuentra por debajo de lo que considero como el potencial actual de la economía mexicana, cercana a 3 por ciento.

El año pasado nuestro país sufrió de varios eventos que consideramos no necesariamente recurrentes y que tuvieron un impacto negativo en la economía, como los huracanes Ingrid y Manuel, la desaceleración de la manufactura en EU, el problema de las desarrolladoras de vivienda, el lento avance del gasto operativo del gobierno federal y de varios gobiernos estatales y municipales, así como el desafortunado cambio de año base del PIB.

Para este año, juzgando por los todavía pocos, pero consistentes datos “duros” y de confianza que se han publicado hasta ahora (e.g. ventas al menudeo, ventas mismas tiendas de la ANTAD, producción industrial, balanza comercial, confianza del consumidor, indicadores del IMEF), veo que la fuerte desaceleración que experimentó la economía mexicana en el 2013 se extendió a los primeros meses de este año.

En pocas palabras, considero que la economía mexicana estuvo sujeta a la “Ley de Murphy” el año pasado -en donde ocurrieron muchas cosas negativas, que normalmente no ocurren-, y dada la fuerte desaceleración que experimentó el año pasado, este año México está sujeto a la “Ley de Newton”, en donde ahora tendrá que “romperse la inercia” para poder lograr mayores tasas de crecimiento hacia adelante. De aquí, creo que emergen dos preguntas: (1) ¿Cómo cuantificamos el tema inercial?; y (2) ¿Se irá a romper la inercia este año?

Para intentar dar respuesta a la primera pregunta, cabe señalar que existen varias formas de descomponer un pronóstico de crecimiento del PIB (e.g. oferta agregada, demanda agregada, anual, trimestral). Una de estas formas consiste en construir el pronóstico de PIB con base en la contribución que van a tener los componentes inercial y no inercial en la proyección de crecimiento. La tasa de crecimiento inercial es un componente que se estima calculando la tasa de crecimiento anual del PIB, a partir de suponer que las tasas de crecimiento entre trimestre y trimestre serán de cero por ciento (en una serie de PIB ajustada por estacionalidad).

En otras palabras, existe una tasa de crecimiento “inercial” que tiene que ver con aspectos estacionales (e.g. compra de árboles de Navidad, gasto en vacaciones de Semana Santa) y de crecimiento de la población -entre otros factores-, que no necesariamente tienen que ver con un mayor crecimiento de la economía (i.e. si crece la población, es muy probable que una empresa de árboles de Navidad -en ausencia de mayor competencia o cambio de costumbres-, venda más árboles el año que entra, simplemente porque ahora habrán más personas en el país, pero no necesariamente porque la economía esté mejor).

A su vez, esta tasa inercial tiene dos componentes: (a) efecto de base de comparación; y (b) efecto inercial per se. En el caso del primero, si se creció poco el año pasado, es más probable crecer más este año y viceversa. En este sentido, este efecto de base debería ser benéfico para México en 2014, dado lo poco que se creció en el 2013. No obstante lo anterior, cuando la economía sufre una desaceleración fuerte y se prolonga varios trimestres -, como fue el caso el año pasado-, el efecto inercial per se elimina una parte significativa de los efectos benéficos de comparación.

Es por esto que aunque a finales del año pasado proyectaba un crecimiento de 3.3 por ciento para este año, recientemente lo tuve que revisar a la baja a 2.7 por ciento, precisamente debido a la baja tasa de crecimiento inercial.

Ahora, con respecto a la segunda pregunta, yo creo que sí se va a vencer la inercia. Lo que me hace estar optimista en cuanto a la economía mexicana tanto para la segunda mitad de este año, así como para el 2015, son tres factores que se agregan al componente inercial: (1) Mayor fortaleza manufacturera en EU; (2) la rápida absorción de los aspectos negativos de la reforma fiscal, tanto por parte de las empresas, como de la población en general (menos de dos trimestres); y (3) el inicio de algunos efectos positivos de las reformas estructurales, en particular de la reforma financiera y de la reforma energética.

*Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas