Opinión

México, país de toros


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México, país de toros

Son 489 años los que han pasado ya desde que se celebró el primer festejo taurino en México. El arraigo de esta tradición artística y cultural ha estado entre nosotros desde la misma formación de nuestro país. Las corridas de toros se han llevado a cabo para festejar hechos importantes en el desarrollo de nuestra historia. Entre hoy, martes 15, y mañana, 16, a lo largo y ancho de la República se realizan cientos de corridas de toros para celebrar la fiesta más importante de México: su Independencia.

¿Qué puede esperar una persona que asiste por primera vez a los toros?
Los aficionados a la fiesta de los toros muchas veces damos por hecho las emociones que se viven durante una corrida y no nos detenemos a pensar en quienes no han tenido la suerte de asistir.

Algo que siempre me ha molestado del aficionado taurino es la postura de querer demostrar sus conocimientos a propios y extraños. Se utiliza un vocabulario específico para que el no aficionado no se entere o no entienda ni jota de lo que se está diciendo. Términos cursis que sólo confunden muchas veces incluso al mismo taurino.

Mucha gente no aficionada siente una barrera al no conocer o entender estos términos y eso es un error petulante entre los taurinos. Desde mi punto de vista, no es necesario conocer todas las pintas de los toros, sus encastes, la localización de la ganadería, el nombre del ganadero, todas las suertes de capote, las diferentes formas de banderillear o los muchos muletazos que enriquecen la tauromaquia actual. De hecho cuando uno asiste a una plaza de toros con el afán de analizar con juicio crítico todo lo que acontece en el ruedo, los festejos pierden la emotividad festiva y emocional que les da la grandeza que los ha mantenido por cientos de años en el corazón de nuestra sociedad.

Las corridas de toros son una fiesta, no en balde el nombre de fiesta brava. Y aunque sin duda el rigor en la presentación del toro, el respeto a las normas y tradiciones, así como a la liturgia taurina son fundamentales para no desvirtuar su esencia, la actitud principal para poder disfrutar de un festejo taurino no es poner a prueba un cúmulo de conocimientos. Al contrario, yo creo que lo único que se debe hacer a la hora de ocupar una butaca es abrir todos los sentidos y disfrutar de los diferentes momentos que una corrida nos brinda:

La música y tensión liberada de los toreros a la hora del paseíllo; la majestuosidad del toro cuando pisa la arena; el valor y talento del hombre vestido en seda y oro al momento de entrar en contacto con el toro y empezar la efímera creación del arte eterno del toreo; la belleza de las mujeres en el tendido; la cara y espontaneidad de los niños al emocionarse con un par de banderillas; la verdad rotunda del hombre que se juega la vida ante un toro al que ama y respeta, por el que está dispuesto incluso a morir.

Una de las mayores virtudes de la fiesta es generar la misma emoción en el más recalcitrante de los aficionados, que en aquél que vive por primera vez en su vida un festejo taurino. El toreo es capaz de hacer sentir un volcán de fuego en el vientre del espectador, sea cual sea su nivel de conocimiento. A la hora que un toro inicia su embestida con la cabeza abajo, con todo su poder para intentar coger la muleta del torero que se la presenta como una dócil carnada ante sus ojos, con un suave toque, incluso con la suavidad en la voz que obedece al respeto del torero hacia la esencia brava del toro; una vez arrancado tras la muleta, se compone una figura formada por dos voluntades cuyas intenciones se uniforman y crean la magia del toreo. El vientre del torero es la guía emocional con la que entrega su cuerpo al ritmo de la embestida del toro. Las yemas de los dedos logran contener al tacto con la tela, esa poderosa embestida y entonces en el momento justo esta emoción se transmite al espectador, que por los ojos da entrada a un momento cuya duración puede ser incluso menor a un par de segundos, pero que se le graba en el alma para siempre.

Llenemos las plazas de toros, es la mejor forma de defender nuestro derecho a disfrutar de este espectáculo. Hagamos fiesta llevando a gente no aficionada y démosle la oportunidad de disfrutar de la incomparable emoción de una corrida de toros.

¡Viva México, viva México como país taurino!


Twitter: @rafaelcue

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