Opinión

México no ha sabido aprovechar los “tiempos de vacas gordas”

 
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Billetes. Banxico. (Cuartoscuro)

La recomendación financiera básica para las familias y las empresas es que hay que hacer un esfuerzo por ahorrar e invertir siempre que se pueda, sobre todo en aquellos periodos en los que se reciben recursos extraordinarios. Esto con el fin de tener una reserva para cuando vengan tiempos difíciles.

Sin embargo, en el caso del gobierno federal esta máxima no ha aplicado y vemos que no ha importado que se hayan tenido periodos de altos ingresos petroleros, ya que los recursos nunca les son suficientes y esto queda evidenciado al ver el ritmo escandaloso al que ha venido creciendo la deuda del sector público. Comencemos analizando los ingresos del gobierno federal del año 2000 a la fecha y posteriormente veamos cómo se ha comportado la deuda del sector público.

De acuerdo con cifras del Banco de Información Económica (BIE) de INEGI, los ingresos nominales totales del Gobierno Federal en el sexenio de Vicente Fox (acumulado de 2001 a 2006) sumaron 7.302 billones de pesos, de los cuales, el 71% fueron ingresos no petroleros y el 29% restante fueron petroleros. Posteriormente, en el sexenio de Felipe Calderón (acumulado de 2007 a 2012), el Gobierno Federal tuvo ingresos por 12.614 billones de pesos, de los cuales el 65.5% fueron ingresos no petroleros y el restante 35.5% fueron petroleros. Ahora, en el actual sexenio de Enrique Peña Nieto (acumulado de 2013 a septiembre de 2015), el Gobierno Federal ha obtenido ingresos nominales por 7.911 billones de pesos, de los cuales el 75% han sido ingresos no petroleros y el 25% restante han sido petroleros.

Estas cifras implican que en términos reales, descontando el efecto inflacionario, el Gobierno Federal en el sexenio de Felipe Calderón obtuvo 34.5% más ingresos que el de Vicente Fox; mientras que en los primeros dos años y nueve meses del gobierno de Peña Nieto, el Gobierno Federal ha recibido 20.6% más ingresos que en el mismo periodo del gobierno de Felipe Calderón.

Si el rubro de ingresos petroleros lo ajustamos por inflación, tenemos entonces que el gobierno de Felipe Calderón obtuvo 63.3% más ingresos petroleros que el de Vicente Fox; y si comparamos los primeros dos años y nueve meses del sexenio de Felipe Calderón con los mismos periodo de Peña Nieto, vemos que el gobierno federal actual ha recibido 12.3% menos ingresos petroleros que el de su antecesor.

Queda claro pues que en el total de ingresos del gobierno federal Calderón recibió más que Fox y que hasta ahora Peña ha recibido más que Calderón, pero no obstante esta situación, la deuda del país crece a una tasa acelerada, lo cual ha sido irresponsable, implica importantes riesgos financieros, compromete el bienestar de las futuras generaciones, y denota que el Gobierno Federal no deja de crecer sin que esto se traduzca en una mejoría para la población.

Con esto en mente, veamos a continuación cómo ha evolucionado la deuda total del sector público. De acuerdo con cifras del BIE de INEGI entre diciembre del año 2000 y septiembre de 2015 ésta aumentó en términos nominales en 521.6% al haber pasado de 1.183 billones de pesos a 7.358 billones. Sin embargo, si quitamos el efecto inflacionario tenemos que ésta aumentó en el periodo de referencia en 242.2 por ciento. Como referencia, vale la pena mencionar que en el periodo del tercer trimestre del año 2000 al mismo trimestre de 2015 el Producto Interno Bruto (PIB) de México creció en términos reales en 36.8%, por lo que queda claro que la deuda del sector público ha crecido de manera más que desproporcionada.

¿Y quién es responsable del aumento en la deuda del sector público?

Cuando inició la administración de Vicente Fox la deuda del sector público se encontraba en 1.183 billones de pesos y cuando terminó su periodo sumaba 1.697 billones, lo que implica un aumento nominal del 43.4%. Felipe Calderón dejó el saldo de la deuda del sector público en 5.109 billones de pesos, por lo que en su administración ésta creció en 201.1%, y tenemos que a septiembre de 2015 se encuentra en 7.358 billones por lo que desde que arrancó la administración de Enrique Peña Nieto ésta ha aumentado en otro 44 por ciento.

Es importante hacer hincapié en que los datos aquí presentados provienen del BIE de INEGI, y que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) maneja otras cifras aún más escandalosas. De acuerdo con reporte “Las finanzas públicas y la deuda pública a octubre de 2015” el saldo histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) ascendió a 8.296 billones de pesos y fue superior en 850.8 mil millones de pesos al de diciembre de 2014. Si tomamos en consideración que el PIB nominal ascendió a 18.168 billones de pesos en el tercer trimestre de 2015, entonces los RFSP representan el 45.7% del PIB, cifra por demás preocupante.

Ante esta información queda claro que no hay un orden financiero real en el sector público del país, y aunque se diga que tenemos estabilidad macroeconómica, las cuentas públicas deberían ser motivo de preocupación para los Poderes Ejecutivo y Legislativo, así como para los líderes empresariales.

La razón por la que debe ser motivo de preocupación es porque queda claro que el Gobierno Federal cada vez tiene más recursos, la deuda crece sin parar, y el costo financiero que esta representa pondrá en aprietos las finanzas públicas una vez que inicie el periodo de alza en las tasas de interés. De acuerdo con la Encuesta de Expectativas Económicas que levanta el Banco de México cada mes, los encuestados prevén que la tasa de interés de los Cetes a 28 días estará en 4.71% en diciembre de 2017, esto significa que se prevé un aumento de tasas de aproximadamente 1.7 puntos porcentuales en los próximos dos años, y con una deuda de 8.3 billones de pesos, pues eso representa un costo financiero adicional para el sector público de 141 mil millones de pesos más por año. Esto implica que habrá un mayor apretón fiscal en el país, posiblemente alza de impuestos y/o recortes en el gasto público.

¿Qué se puede hacer para poner un freno a esta situación? Debería legislarse en la materia para que se obligue al Gobierno Federal a tener un presupuesto equilibrado para que de esta manera se revise correctamente los rubros de gasto que deberían ser suprimidos o recortados; y además de esto debería establecerse en la Constitución que los déficits fiscales y correspondientes endeudamientos deberán ser aprobados por mayoría calificada de la Cámara de Diputados y de la Cámara de Senadores, lo cual garantizaría que aunque el partido en el poder tenga mayoría en el Congreso deberá contar con el aval de otras fuerzas políticas.

A manera de conclusión podemos señalar que los gobiernos federales recientes no han sabido aprovechar los años de vacas gordas (cuando los precios internacionales del petróleo estaban altos) y ahora que estamos en época de vacas flacas (con precios internacionales del petróleo bajos) estamos enfrentando problemas. No se ha sabido ahorrar y hemos desperdiciado los excedentes petroleros aumentando el gasto corriente del gobierno federal.

En su momento no aprovechamos la oportunidad para que los recursos excedentes del petróleo sirvieran para pagar deuda pública o bien para generar mayores apoyos para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), de manera que tuviéramos empresas más sólidas y más competitivas. Ahora en lugar de apoyar a las empresas, el gobierno federal busca la manera de cobrar más y más impuestos, lo cual ha limitado las posibilidades de crecimiento económico, de creación de empleos y de inversión productiva.

Y lo que es peor es que además de que se les aprieta más fiscalmente a las empresas, para el 2016 se les darán menos apoyos, tal como lo advirtió Enrique Jacob, presidente del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), quien señaló que el Fondo Nacional Emprendedor operaría el año entrante con 700 millones de pesos menos respecto a 2015. Definitivamente estamos haciendo las cosas al revés en este país.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com


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