Opinión

México, en una crisis de pérdida de confianza

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México

Los indicadores de confianza de los hogares y las empresas en México vuelven a mostrar debilidad.

Si bien en junio el índice de confianza del consumidor registró un avance, en julio y agosto se contrajo, según datos del Inegi. En agosto disminuyó 1.2 por ciento respecto al mes anterior, lo que implicó su segundo retroceso mensual consecutivo.

Dos de sus cinco componentes decrecieron, pero ambos reflejan un deterioro en la percepción sobre la situación de la economía mexicana, tanto presente como futura.

El que mide la situación económica actual del país comparada con la de hace 12 meses se redujo 3.3 por ciento respecto a julio. Y el que mide la situación económica esperada dentro de 12 meses respecto a la actual declinó 4.1 por ciento.

El subcomponente que registró el mayor revés fue el que pregunta si algún miembro del hogar considera “comprar, construir o remodelar una casa en los próximos dos años”, que se desplomó 6.1 por ciento. El que mide los planes de algún miembro del hogar para “comprar un auto nuevo o usado en los próximos dos años” cayó 5.4 por ciento.

Dicho de otra manera, los consumidores no piensan invertir en vivienda propia ni en auto. 

Aunque a tasa anual el índice de confianza del consumidor creció 0.8 por ciento en agosto, fue su peor avance desde octubre de 2014.

El dato sobre la confianza del consumidor no se corresponde con los resultados de las ventas internas de autos nuevos y de Walmart, que en agosto reflejaron una recuperación moderada del consumo privado.

El deterioro en la confianza del consumidor puede estar asociado con la volatilidad financiera internacional y sus presiones sobre México.

Su debilidad se presenta cuando los indicadores de confianza de los empresarios continúan en declive y ahogándose en el pesimismo.

En agosto, el indicador de confianza empresarial del sector manufacturero bajó 1.0 por ciento respecto al mes anterior. Además, acumuló siete meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, que implica pesimismo del productor manufacturero.

El componente que pregunta a los empresarios si éste es el “momento adecuado para invertir” cayó 2.2 por ciento respecto a julio. Lo inquietante es que ligó 93 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, lo que muestra que la opinión pesimista para realizar inversiones se ha mantenido por cerca de ocho años.

La confianza de los consumidores y empresarios no registra una mejoría; por el contrario, está mermándose, lo que representa un factor de riesgo para el crecimiento económico de México.

Si la confianza no se fortalece, el consumo privado difícilmente mejorará y la inversión en negocios tampoco fluirá en la cantidad que se requiere.

El problema es que, al parecer, el país sigue sumido en la “pérdida de confianza” a la que se refirió el presidente Enrique Peña hace seis meses en una entrevista con el Financial Times.

Twitter: @VictorPiz

Correo: vpiz@elfinanciero.com.mx

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