Opinión

México, el país de
María y José

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remesas

Por el título, el lector podría pensar que se trata de una columna sobre aspectos religiosos de nuestro país. Quiero aclarar que no es el caso. Hoy quiero comentar sobre la estadística de los nombres propios o “de pila” más populares en México. Si bien podríamos pensar que el Inegi
–que ha difundido una gran cantidad de estadísticas sobre México, incluyendo los nombres que más frecuentemente tienen las calles de nuestro país–, ha publicado algún estudio sobre los nombres propios de la población, quiero destacar que no hay tal. Lo bueno es que no existe más este vacío estadístico.

Hace algunas semanas, Jesús Cervantes, experimentado economista del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), quien tuvo una carrera muy exitosa en el Banco de México al frente de la elaboración de las estadísticas de actividad económica de nuestro país, publicó un documento titulado “Los nombres propios de los remitentes de remesas a México y de los receptores de ese ingreso”. Cabe señalar que este estudio forma parte de una investigación muy amplia sobre la migración femenina y el ingreso de México por remesas, auspiciado por el CEMLA, junto con Banorte y el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Claramente el objetivo del estudio no era elaborar estadísticas sobre los nombres propios de México, pero fue un “producto secundario” que emergió de la investigación que estuvieron llevando a cabo. En este sentido, el primer paso que tuvo que seguir don Jesús para llevar a cabo su investigación a partir de las bases de datos de remesas familiares de Banorte –cuya participación de mercado asciende a 10 por ciento del total de remesas–, fue identificar el género de los remitentes y de los receptores de remesas. Cabe señalar que no son datos de un censo ni de una muestra totalmente aleatoria de la población (debido a que tenían que ser hombres o mujeres que enviaran o recibieran remesas de Estados Unidos o Canadá).

No obstante lo anterior, la magnitud de la base de datos y la similitud encontrada con la de nombres propios del padrón electoral del Instituto Nacional Electoral (INE), considero que es una buena aproximación a la población total de nuestro país. En este sentido, se identificó el género de los remitentes y receptores de 2.9 millones de remesas provenientes de Estados Unidos y Canadá durante 2013.

Los nombres de mujer que aparecieron con más frecuencia en la muestra de receptores de remesas fueron: (1) María, con 21.5 por ciento -cabe señalar que de María, al segundo lugar, la frecuencia baja significativamente-; (2) Rosa, con 1.9 por ciento; (3) Juana, 1.8 por ciento; (4) Ana, 1.8 por ciento; (5) Martha, 1.4 por ciento; (6) Margarita, 1.2 por ciento; (7) Guadalupe, 1.2 por ciento; (8) Teresa, 0.8 por ciento; (9) Josefina, con 0.8 por ciento; y (10) Silvia, con igual porcentaje.

Si generalizamos la muestra a la población, la probabilidad (acumulada) de que nos encontremos a alguna mujer y que responda a cualquiera de estos diez nombres es de 33 por ciento. Asimismo, tomando en cuenta el último censo de población del Inegi, en donde la población total de mujeres en México ascendió a 57 millones en 2010, entonces debería de haber alrededor de 12.2 millones de mujeres que se llamen María y cerca de medio millón que se llamen Teresa –incluyendo a mi esposa–, por ejemplo.

Haciendo el mismo ejercicio, pero con los hombres que recibieron remesas, los nombres que aparecieron más veces fueron: (1) José, con 9.3 por ciento; (2) Juan, con 4.9 por ciento; (3) Jesús, con 2.3 por ciento; (4) Luis, 2.2 por ciento; (5) Francisco, 2.2 ciento; (6) Miguel, 1.8 por ciento; (7) Jorge, 1.6 por ciento; (8) Manuel, 1.5 por ciento; (9) Carlos, 1.5 por ciento; y (10) Antonio, también con 1.5 por ciento de los nombres de la muestra.

Por lo que generalizando con la población total de hombres en México, 55 millones, entonces podemos estimar que deberían de existir 5.1 millones de hombres que responden al nombre de José, 2.7 millones de juanes (y no me refiero al cantante colombiano) y poco más de un millón de migueles, junto con mi padrino, mi compadre y mi ahijado, por ejemplo.

Como dato interesante, el documento de investigación de don Jesús
–uno de los casi 1.3 millones de mexicanos que podríamos estimar que se llaman así–, destaca que María y José no sólo son los nombres que más gente ha preferido ponerle a sus hijos e hijas en nuestro país en la actualidad, sino que han sido los nombres más populares en México desde el siglo XVI. Entonces, podemos concluir que México es el país de María y José.

Twitter: @G_Casillas

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