Opinión

México, el Mediterráneo de migrantes

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Migrantes en Italia. (Reuters)

El territorio mexicano es
un cementerio sin cruces.
Flor María Rigoni, padre scalabrini, director del albergue Belem, Tapachula, Chiapas.

“El mar Mediterráneo es un cementerio sin cruces,” había señalado el Instituto Español de Estudios Estratégicos, ya un año antes de la peor desgracia de migrantes del pasado 18 de abril. Un viejo pesquero con más de 800 emigrantes se volteó a 70 millas de su punto de partida, la costa de Libia. Sólo rescataron a 24 personas, quienes sobrevivieron literalmente aferrándose a los centenares de cuerpos inertes.

El índice de accidentes es muy alto en el Mediterráneo. Se estima que el año pasado cuando menos tres mil emigrantes perecieron y este año van más de la mitad.

La Unión Europea, me explica Jean-Christophe Dumont, director de la división de Migración Internacional de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), no está preparada para una crisis humanitaria como la que ha provocado la Primavera Árabe.

El problema del tráfico de emigrantes se centra en Libia, sumida en el caos y la guerra civil desde la caída de Muamar Gadafi en 2011. Allí radican los grandes traficantes de hombres, mujeres y niños desamparados de países tan diversos como Siria, Eritrea, Somalia, Sudán y Senegal.

La reacción de Europa al incremento de los flujos es variada. En Francia, con una economía en entredicho, el partido de extrema derecha, el Frente Nacional con un furibundo credo antimigrante, se ha convertido en una de las tres principales fuerza políticas. En España, incluso más azotada por la crisis económica, no ha surgido un partido que enarbole la causa antiinmigrante. En el otro extremo de respuesta, Alemania, la economía más grande de Europa que no ha menguado por la crisis, sigue buscando distintas formas de acoger inmigrantes necesarios para su bienestar.

Al nivel de la Unión Europea, la desgracia de los 800 migrantes originó una reunión de los ministros del Interior y del Exterior, el lunes 20 de abril en Luxemburgo. Acordaron una serie de medidas, destacando más guardias costeras y una guerra sin cuartel contra los traficantes de personas.

México juega una posición similar a la del Mediterráneo, pues se ha convertido en una barrera para los migrantes centroamericanos y de otras latitudes que pretenden llegar a Estados Unidos.

La cita del padre Rigoni se fundamenta en el hecho de que en territorio mexicano perecen todos los años docenas y seguramente centenas de migrantes en tránsito, quienes anónimamente son sepultados en nuestro suelo. Además, debido a la violencia crónica que adolece nuestro país en buena parte de la ruta migrante, éstos son sometidos a todo tipo de vejaciones, como la práctica del secuestro.

Los flujos de emigrantes que se aventuran por el Mediterráneo y por México tienen ciertas similitudes en cuanto a tamaño. El año pasado la cifra oficial de emigrantes llegados de África a territorios europeos está cerca de 300 mil. Las cifras de migrantes en tránsito por México muestran un pico en 2005, con poco más de 400 mil (Instituto Nacional de Migración), seguida de una baja considerable debido a la crisis económica de Estados Unidos, pero el flujo se recuperó en 2014 a nuevamente cerca de 400 mil.

La migración transmediterránea y transmexicana tiene otra importante similitud: en la raíz está la violencia crónica y la marginación económica. Mientras que Siria está sumida en una guerra doble y su población hace hasta lo imposible por emigrar, Honduras se ha consolidado como el país más peligroso del mundo no en guerra, con una tasa de cerca de 100 homicidios por cien mil habitantes.

Europa no tiene muchas lecciones que ofrecerle a América del Norte. La reunión de ministros del Interior y de Exteriores en Luxemburgo fue reactiva y su respuesta enfatiza el control.

En nuestra región, los gobiernos de Estados Unidos, México y Centroamérica se reunieron sólo a raíz de la crisis de niños migrantes no acompañados de junio pasado. Y al igual que sus similares europeos, la respuesta fue de mayor control.

México, ante la escasa voluntad política tanto aquí como en Estados Unidos para enfrentar conjunta y decididamente las causas de la migración en tránsito centroamericana, seguirá siendo el otro Mediterráneo de migrantes.

Twitter: @RafaelFdeC

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