Opinión

México, China y la IX Cumbre de los BRICS

 
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BRICS

Hace un par de semanas se anunció el viaje del Presidente Peña Nieto a China. El fin de semana pasado, tras de la ceremonia del Informe presidencial y una breve escala en Los Cabos, impactados por el huracán 'Lidia', voló a Xiamen con motivo de la IX Cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) .

Ayer lunes asistió al Foro de Negocios BRICS 2017, junto con los presidentes de Egipto, Guinea, Tailandia y 1200 ejecutivos de 630 empresas del mundo- 80 de las 500 mayores de Fortune. En la noche, tuvo una entrevista con el presidente Xi Jinping. Hoy participará en la Cumbre de Líderes de Economías Emergentes y Países en Desarrollo y luego verá a Putin.

Buen acercamiento en estas épocas de amenazas “Trumpianas” y al fin de la 2ª etapa de negociaciones del TLCAN. Esperemos que no sólo sea un buen gesto político, sino el inicio de una nueva etapa de aproximación a China, los BRICS y a los países en desarrollo que descuidamos desde hace un par de décadas por fidelidad a nuestro vecino del norte y a la Idea del TLCAN.

La positiva evolución de China y los BRICS es notoria, a pesar de que en años recientes tres de ellos -Brasil, Rusia, y Sudáfrica- estén pasando por un momento económico difícil.

Hoy los BRICS, con el 43 % de la población mundial, representan el 23% del PIB global; han contribuido durante la última década con cerca de la mitad del crecimiento planetario y con el 16% del comercio.
Han logrado también, gracias a su coordinación, liderada por China y su gran iniciativa de la Ruta de la Seda, la construcción de un andamiaje institucional, que se ha convertido ya en un complemento y una alternativa importante al sistema de Breton Woods en el financiamiento del comercio, la inversión y la construcción de la nueva infraestructura física mundial.

El 30 de agosto la Junta de Directores del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS aprobó la concesión de financiamientos por más de 4mil millones USD a 4 grandes proyectos de infraestructura y desarrollo sustentable: dos de ellos proyectos chinos- uno de control hidráulico y mejor calidad del agua en Hunan y otro de eficiencia energética, reciclaje de recursos y reducción de contaminantes en Jiangxi; un 3º a India para el desarrollo de un importante sistema de agua potable en Madya Pradesh y un 4º a Rusia para el desarrollo de infraestructura e implementación de un sistema de tecnologías de la información para el sistema judicial ruso.

Funcionarios brasileños, después de la visita oficial del presidente Temer, previa a la Cumbre de Xiamen, hablaron de posibles inversiones y tecnología china para su tercera planta nuclear, así como de futuras inversiones chinas en aeropuertos, terminales marítimas y otros proyectos de infraestructura.

También se adoptó la decisión de establecer una oficina regional del NBD en Johannesburgo para financiar proyectos de desarrollo en África.

¿Y México? Las relaciones de nuestro país con los integrantes del grupo de los BRICS fueron políticamente significativas a principios de la década pasada, aunque nunca progresaron en las esferas económica y tecnológica. Durante el tiempo que fui Embajador en Sudáfrica (2002-7), México participó- junto con Brasil, China, India y Sudáfrica- en las Cumbres anuales del G-5 de países en desarrollo con el G-8 (entonces G-7de países desarrollados, más Rusia). Pude seguir, con ciertas esperanzas, las reuniones preparatorias de intensa coordinación de los 5 países y compartir la frustración frente al desdén del G-7 al término del diálogo entre los dos grupos.

Era de esperarse, más allá de la multicitada invención del término BRIC, la eventual decisión de China, tras la crisis mundial del 2008, de promover, junto con Lula da Silva, Manmohan Singh y un Putin- desilusionados del G-7, la creación formal del Grupo BRIC, que tuvo su primera cumbre en 2009 en Ekaterinburgo, Rusia y que decidió invitar a Sudáfrica, con el fin de establecer un puente con el continente africano en la III Cumbre de 2011.

El acelerado crecimiento de China y luego de India, han logrado en una década cristalizar algunas de las aspiraciones de sus integrantes. Lamentablemente México se marginó de este proceso. Calderón no tuvo la visión 2020; mucho menos el sueño 2050 al que hacía referencia Goldman Sachs. Los EUA, el petróleo y el TLCAN se convirtieron desde entonces y hasta la llegada de Trump a la Presidencia de los EUA en la gran esperanza, mientras continuaron las Cumbres de los BRICS en Brasil, la India, Rusia, Sudáfrica y China. Otros países de América Latina y África sí reaccionaron.

Ha sido a partir del menosprecio, la absurda inconsistencia y el insulto de Trump, que finalmente hemos comenzado a reflexionar. El viaje de Peña Nieto con motivo de la Cumbre de Xiamen lo atestigua. Lo importante, como lo subrayé en mi artículo hace dos semanas, es que México se ha rezagado en sus relaciones y oportunidades con China. Lo mismo se puede decir respecto a la India, Rusia y nuestras relaciones con el Grupo BRICS.

Desde la llegada de Nelson Mandela al poder en 1994 y el fin del Apartheid nunca ha habido una visita presidencial de Estado a Sudáfrica; solamente por razones multilaterales -la Cumbre de Desarrollo Sustentable de la ONU en 2002- o ceremoniales -la Copa Mundial de Futbol en 2010 o el funeral de Mandela. Quizás no sea el mejor momento con Zuma impopular y de salida.

Lo importante sería que nos propusiéramos en verdad enmendar la plana por razones bien pensadas, fundamentadas y programadas de defensa y promoción del interés nacional. Los cambios globales exigen diversificación de nuestras relaciones con el exterior y fortalecimiento de un nuevo multilateralismo y regionalismo. América del Norte sí, pero con suelo parejo.

Nos conviene adoptar un rol activo y creativo a partir de la definición de un nuevo proyecto nacional sostenible e incluyente. Una renovada vinculación con los BRICS- ¿oficina en México del NBD para Mesoamérica? -la Alianza del Pacífico y los países en desarrollo en general en lo político, lo económico, lo cultural- académico, lo tecnológico-empresarial apoyaría ese horizonte. México y Corea del Sur, asediados por los EUA, ganarían mucho frente a Trump con un acercamiento.

PD Acabo de leer el texto completo de la Declaración de los Jefes de Estado de los BRICS reunidos ayer en XIAMEN.

Una magnifica declaración política y un buen recuento de lo alcanzado en los 10 años de existencia. Encomiable cuando algunos de ellos están pasando por momentos políticos y/o económicos difíciles. ¿Y México que irá a lograr a propósito de la visita presidencia al Foro de Negocios, la Reunión de Líderes de Países Emergentes y las entrevistas programadas con los líderes de China y Rusia?

Esperemos que los avances sean importantes en el mediano plazo, considerando el ambicioso y estimulante programa de cooperación a futuro de los 5 países.

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