Opinión

México cae en competitividad fiscal  por reforma hacendaria

Los nuevos impuestos que entraron en vigor en enero pasado con la reforma hacendaria no contribuyeron a mejorar la competitividad de México en materia fiscal. Al contrario, la perjudicaron en un comparativo internacional.

En el Reporte Global de Competitividad 2014-2015 del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), México se ubicó en el lugar 122 de 144 países evaluados en el rubro de tasas impositivas.

Sin embargo, en el reporte del año anterior nuestro país se colocó en el sitio 119 de 148 economías analizadas.

De acuerdo con el WEF, las regulaciones impositivas son, de hecho, el segundo factor más problemático para hacer negocios en México, después de la corrupción.

Aún es pronto para hacer una evaluación de los efectos de la reforma hacendaria en la recaudación de los principales impuestos.

No obstante, en los Criterios Generales de Política Económica para 2015 el Ejecutivo asegura que la recaudación “ha aumentado de manera importante”.

Proyecta que en 2014 los ingresos tributarios, como proporción del PIB, alcanzarán un máximo histórico de 10.3 por ciento. Y estima que en 2015 la cifra será mayor, de 10.7 por ciento del PIB, lo que representará un nuevo máximo.

Después de que la reforma se aprobó en octubre pasado, el gobierno federal dijo que esperaba captar ingresos adicionales por el equivalente a 1.0 por ciento del PIB en este año y a 2.4 por ciento para 2018.

En 2013 la recaudación tributaria representó 9.3 por ciento del PIB, sin incluir los ingresos no recurrentes asociados al programa Ponte al Corriente.

Históricamente, la recaudación tributaria en México, sin considerar los ingresos petroleros ni las contribuciones de seguridad social, ha sido del orden de 10 por ciento del PIB.

Por el contrario, en los países de América Latina y de la OCDE, de la cual somos uno de sus 34 miembros, es de 15.5 y 23.1 por ciento del PIB en promedio, respectivamente.

Se estima que con la reforma hacendaria los ingresos tributarios aumentarán a 11.7 por ciento del PIB para finales de la administración del presidente Enrique Peña.

Sin embargo, México debe aspirar a tener, cuando menos, la tasa promedio de ingresos tributarios de los países latinoamericanos.

La capacidad de gasto del gobierno seguirá estando limitada por la baja recaudación de los principales impuestos: ISR, IVA y los especiales.

Hay un desequilibrio entre la recaudación y los recursos disponibles para el gasto.

Pese a que la reforma avanzó en la construcción de un régimen fiscal “más justo y más simple”, la realidad es que México es poco competitivo en materia tributaria.

El sistema fiscal del país no ha incrementado la certidumbre para la inversión, ni mejorado la competitividad de la economía mexicana frente al exterior.

Al contrario, ahora México es menos atractivo para invertir gracias a los impuestos que entraron en vigor en enero.

Twitter: @VictorPiz