Opinión

Mexicanos: ¿pobres pero contentos?

1
 

 

Paseantes en la Alameda. (Cuartoscuro/Archivo)

En México somos pobres pero estamos contentos, de acuerdo con datos del INEGI y del Coneval.

Le doy algunas cifras y luego le comento por qué, en mi opinión, las cosas son así.

De acuerdo con los datos del Coneval, más de la mitad de la población, el 54.77 por ciento, no pudo adquirir la canasta básica alimentaria con sus ingresos.

Además, del 2008 a la fecha, año con año, el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza, ha crecido.

Más allá de las variables macroeconómicas y de cualquier otra cosa, se podría suponer que con este cuadro, una parte muy importante de la gente estuviera enojada con el gobierno y con el país.

Bueno, pues otra información emitida ayer, en este caso por el INEGI, el Indicador de Bienestar Autorreportado, (lo que la gente dice de su bienestar) califica en enero de este año la satisfacción de las personas que se entrevistaron en una encuesta nacional en una calificación de 8.2 en una escala de 10. Además es el nivel más elevado desde junio de 2013, cuando comenzó esta medición.

Otro dato que es totalmente contraintuitivo es la calificación por edad. Resulta que es entre los jóvenes de 18 a 29 años donde el nivel de satisfacción con la vida es más elevado, al llegar a 8.4 puntos en una escala de 10, pese a que se supone que son los jóvenes quienes están menos satisfechos en la sociedad.

Otras mediciones, como encuestas de bienestar realizadas por el INEGI o información de la OCDE, muestran también un elevado nivel de satisfacción con su vida de los mexicanos, más elevada que la de la mayoría de los países de la OCDE.

¿Por qué hay esta aparente contradicción? ¿Será que somos masoquistas y nos gusta sufrir?

No creo que sea el caso. Más bien estos datos tienen que ver con la forma en que nos percibimos y sentimos.

Tendemos a ser más conformistas con el mundo y con las condiciones en las que nos tocó vivir. No tenemos una cultura en la que se valore suficientemente el descontento y el reclamo, trátese de un proveedor de servicios o del sistema político.

Con la crisis de credibilidad que hoy viven todos los partidos, en otros lugares del mundo quizás ya estarían en el camino de extinguirse. Aquí, nos molestamos un poco pero nos adaptamos.

Las crisis económicas que en otros países hacen caer a los gobiernos, apenas generan sacudidas menores.

Obviamente esto no quiere decir que todos seamos conformistas, pero sí el promedio de los mexicanos.

Para que el país crezca, por cierto, requerimos cambiar esta mentalidad y tener la exigencia de que es posible que el gobierno, las empresas y las personas seamos más productivos.

Pero al mismo tiempo, que también seamos exigentes respecto a la necesidad de un esquema distributivo más eficaz que no mantenga la tremenda desigualdad que reflejan datos como los del Coneval.

Mientras sigamos “pobres pero contentos”, lamentablemente, habrá pocos incentivos para exigir un mejor país.

Twitter:@E_Q_

También te puede interesar

AMLO: la tercera, ¿será la vencida?

La clave: la inversión privada

¿Se le pasó la mano al recorte presupuestal?