Opinión

Mexicanos en Estados Unidos: atrapados entre el muro de Trump y la ignominia

 
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Donald Trump

Aún cuando han sido numerosos los reclamos y artículos de opinión de analistas, politólogos, expertos internacionalistas, artistas, ciudadanos furiosos en redes sociales, no se puede dejar de señalar el fatídico suceso del pasado 31 de agosto, día en el que el gobierno federal abrió las puertas de Los Pinos al candidato republicano Donald Trump, un personaje racista, misógino, despótico, el cual ha construido su campaña apelando al odio hacia los mexicanos, los musulmanes, los afro-descendientes, con el apoyo de senadores despreciables como David Duke, quien en pleno siglo XXI se atreve a decir que su lucha es por la supremacía racial y que Trump es un candidato ideal para lograrla.

Trump no tiene límites, se atrevió a insultar a la familia de un soldado musulmán caído en la guerra con Irak, ha dicho que es necesario usar las armas nucleares que poseen como potencia militar y es tan despreciable que el presidente de Francia, François Hollande, ha dicho que Trump provoca “ganas de vomitar”. El mundo entero hizo un vacío a Trump por la amenaza que representa para Estados Unidos y para el mundo. A pesar de ello, el presidente de México, en un acto humillante sin parangón, lo ha sentado en Los Pinos, ha llamado “malinterpretaciones” a sus insultos y le ha dicho “amigo”.

Así, no sólo se invitó a un racista, sino a un mitómano. Bastaría con que Presidencia hubiera revisado que su política migratoria no sólo es demencial sino financieramente inviable. En principio, deportar 11 millones de inmigrantes indocumentados equivale a deportar toda la población de Nueva York, San Francisco, Detroit, Seattle y Boston. El costo de implementar esta política es de aproximadamente 300 mil millones de dólares. El muro de 3,144 kilómetros a lo largo de toda la frontera con México sería más del doble de la “cortina metálica” que separaba Alemania Occidental y Oriental durante la Guerra Fría y tendría un costo estimado en 20 mil millones de dólares. Finalmente, triplicar el número de agentes fronterizos, como lo ha prometido, tendría un costo anual de 60 mil millones de dólares y gastos de operación de 600 mil millones de dólares en los próximos 10 años (Duro contra el Muro, Raúl Hinojosa NAID Center, 30 agosto 2016).

Asimismo, no era necesario hacerle ver a Trump que los mexicanos en Estados Unidos no son depredadores de la economía sino contribuyentes, bastaba con cerrarle las puertas de este país para siempre. Sin embargo, si de datos se trata, estudios de la UCLA realizados por el NAID Center, demuestran que legalizar la estancia de 11 millones de mexicanos indocumentados añadiría 1.5 trillones de dólares al PIB en un periodo de 10 años, ya que estos trabajadores, una vez legales, demandarían bienes y servicios como vivienda, automóviles, telefonía, vestido, etc, al tiempo que pagarían impuestos de entre 4.5 y 5.4 miles de millones de dólares, tan sólo en los primeros tres años.

A pesar de esto, el pasado miércoles, nuestros connacionales en el país vecino recibieron una puñalada por la espalda, y quedaron atrapados y desprotegidos entre el Muro de Trump y la ignominia de su gobierno. Nada más aterrador para un país que enfrenta muchos problemas de pobreza, inseguridad, ingobernabilidad y como si esto no fuera suficiente, ahora la pérdida de dignidad frente a la comunidad internacional.

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