Opinión

Menos devaluación de lo que parece

 
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ME. Menos devaluación de lo que parece.

Ayer el tipo de cambio del peso frente al dólar cerró en 16.48 al mayoreo y en 16.76 al menudeo, con lo que se interrumpió una racha ganadora del peso, de más de una semana.

Desde la perspectiva del tipo de cambio real, con los niveles actuales hay que preguntarse ¿qué tan grande es la depreciación que ha tenido nuestra moneda y cómo se compara con las del pasado?

Todo depende del punto de referencia.

Si consideremos los últimos 12 meses, la devaluación es de 22.6 por ciento. Y tomando en cuenta que el diferencial de precios al consumidor de México y Estados Unidos es de 2.3 por ciento, encontramos que la depreciación es de 19.8 por ciento en términos reales en los últimos 12 meses.

¿Qué sucede si consideramos más bien los últimos cinco años y no el último año?

En ese caso, la depreciación del peso frente al dólar es de 33.1 por ciento y el diferencial de precios en ese lapso fue de 9.4 por ciento, por lo que la depreciación real de nuestra moneda fue de 21.6 por ciento. Es decir, de 3.9 por ciento al año.

Pero vamos aún más atrás, consideremos los pasados diez años.

La depreciación de nuestra moneda frente al dólar fue 50.5 por ciento en una década. Y haciendo el mismo ejercicio, encontramos que el diferencial de precios es de 22.0 por ciento y por lo tanto la depreciación real de 23.3 por ciento, o bien, un promedio de 2.1 por ciento al año.

Es decir, a diferencia de otros periodos de nuestra historia económica el encarecimiento del dólar frente al peso ha sido un fenómeno que no ha sido persistente, sino que ha tenido episodios de alza más o menos drástica seguidos de otros en los que se ha contenido la devaluación.

Obviamente, el encarecimiento de los productos cotizados en dólares ya se está presentando gradualmente y al final tendremos también una repercusión en los precios al consumidor.

Pero este incremento quizás lleve el índice, que hoy está en mínimos históricos, a un nivel de 3.5 por ciento o algo así en el curso de 2016.

Aun en ese caso, estaríamos con niveles inflacionarios históricamente bajos para México.

Como ejemplo, con 3.5 por ciento todavía habría un crecimiento del salario real de alrededor de 1.0 por ciento, pues las revisiones salariales contractuales promedian 4.6 por ciento.

En otras palabras, hay que ver hacia el pasado para dimensionar con claridad el impacto que tiene la depreciación de nuestra moneda y distinguir los últimos años de periodos de impacto traumático de las devaluaciones, como ocurrió en 1976, 1982, 1985, 1987 o 1994, por citar sólo algunos de los episodios que marcaron nuestra historia moderna.

No quiere decir esto que nos despreocupemos, pero sí que ponderemos correctamente el tamaño de la devaluación.

Manufacturas vs. industria

La actividad industrial del país apenas creció a 1.0 por ciento en agosto.

Cuando se mira esta cifra se puede inferir que la industria está prácticamente parada.

La realidad es que ese dato es el promedio de las manufacturas, que se recuperaron ligeramente en agosto y alcanzaron 3.1 por ciento, y sectores como la extracción de petróleo y gas, que cayeron 6.0 por ciento. Aun la construcción, aunque todavía débil, logró crecer 2.1 por ciento.

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