Opinión

¿Mejorará la economía familiar en 2015?

El famoso “momento México” se ha convertido en la “pesadilla México” y amenaza con seguir afectando las finanzas familiares en 2015, para lo que hay que estar preparados. Queda claro, desde el instante en que el presidente lanza mediáticamente un programa para apoyarlas, aunque en realidad el efecto será limitado.

El entorno económico es confuso, al desconocerse el resultado final de la combinación del avance de las reformas estructurales con la dramática caída del precio del petróleo y la inestabilidad cambiaria.

Los diferentes pronósticos coinciden en que el crecimiento en la producción seguirá siendo bajo, de tal manera que el desempleo y la menor demanda para los pequeños negocios continuarán durante el primer semestre del año.

Por una parte, la reducción del precio del petróleo genera problemas en las finanzas públicas que son muy dependientes de dichos ingresos e implica un espíritu recaudador de impuestos que perjudica al patrimonio familiar.

Irónicamente el costo interno de la gasolina es mucho más alto que en países como Estados Unidos y, aunque ya no se eleve, perjudica el presupuesto personal.

Las reformas estructurales fueron un buen avance, pero debemos reconocer que son tardías y en un contexto de un pobre dinamismo mundial, poco se puede hacer.

La esperanza es que el menor precio de los energéticos logre iniciar una recuperación internacional, de la cual México salga beneficiado por el comercio externo.

Es prematuro determinar el efecto neto; entramos hace meses en una zona de incertidumbre caracterizada por la volatilidad en variables como el tipo de cambio y la Bolsa Mexicana de Valores.

En el terreno bursátil recordemos que cuando el mercado tiene bajas pronunciadas suelen afectarse títulos de empresas con buena perspectiva de largo plazo, por lo que se presentarán oportunidades de compra a sabiendas que las ganancias tardarán en aparecer.

Habrá un repunte inflacionario por el alza sostenida del tipo de cambio, impactando sobre la canasta de consumo de las familias.

En este entorno, las tasas de interés que ofrece el sistema bancario seguirán siendo negativas en términos reales, por lo cual habrá de buscarse alternativas más rentables para conservar al menos el poder adquisitivo del patrimonio.

Habría que voltear hacia otras opciones de inversión con mayor riesgo como sería la Bolsa y los bienes raíces.

Sin embargo, hay que tener claro dónde depositamos nuestros recursos, pues un buen ejemplo de esto es la reciente desaparición de Ficrea, donde salieron dañados una infinidad de ahorradores.

Twitter: @finanzasparami