Opinión

Mega boquete de vivienda

¿Qué pasa cuando los financieros toman el control de una empresa? Todo se descompone. Si un financiero toma el control de una cadena de hoteles, adiós a la hospitalidad. Si un financiero es nombrado director general de una empresa de autopartes, se acabó la pasión por la ingeniaría automotriz. Si un financiero controla una empresa de restaurantes, adiós al buen sabor en la comida.

Por eso no da muy buena espina que personas cuyo mayor activo profesional sea la experiencia financiera, tomen el control de las empresas de vivienda del país, como ha ocurrido este año, notoriamente con los concursos mercantiles pre acordados a que tuvieron que llegar empresas icónicas que hace un lustro eran el ejemplo del emprendimiento nacional del siglo XXI.

Esta semana nos enteramos que el control de la empresa de vivienda Urbi, de Cuauhtémoc Pérez Román, lo tendrán ahora firmas como Bluebay Asset Managment, Pimco, Ashmore Group, Banorte y Prudential Real State. Puro financiero. ¿Es una buena noticia? Lo es entretanto la empresa de Mexicali logre sobrevivir. Pero no lo es mientras no emerjan personas con vocación para liderar de nueva cuenta al sector.

El problema de la vivienda y su crisis de rezago para 10 millones de mexicanos es urgente. Si a esto se suma el vacío en el que ha quedado el sector por las reestructuras de Urbi, Geo y Homex –tres jugadores colosales–, entramos en una ruta de colisión social, donde no existen empresas ni oferta para revivir a este sector desde este año.

Todo indica que hubo una calibración deficiente del cambio de política de vivienda y subsidios por parte del gobierno. Es posible que en el papel no suene mal la nueva política: impulsar la vivienda vertical en zonas que ya tienen servicios públicos, están en centros urbanos y cuentan con transporte. Pero el problema es que traíamos un ritmo y el ajuste hacia el nuevo modelo parece haber durado ya mucho tiempo.
En cierta medida, ocurre lo mismo en vivienda de lo que sucedió con las reformas estructurales: hay que esperar meses (¿años?) para cosechar los primeros frutos.

Urbi está en la lona mientras atraviesa su enorme concurso mercantil. ¿A quién le sirvió eso? ¿Ya tenemos a los nuevos jugadores robustos que construyan vivienda vertical despuntando por todo el país? La verdad no. ¿Ya se inundaron las ciudades intermedias de México
–Querétaro, León, Aguascalientes– con edificios de tres o cuatro pisos y departamentos de interés social que cuesten 900 mil pesos? Tampoco.

¿Cuántas y cuáles de las dos mil empresas desarrolladoras de vivienda que citó el secretario Jorge Carlos Ramírez Marín serán las Urbi, las Ara, las Geo de este sexenio? Urge saber las respuestas desde este año 2014.

Twitter: @SOYCarlosMota