Opinión

Medir y no mejorar

Lo que se mide se puede mejorar, es el lema del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Evaluar, sin embargo, es sólo una condición indispensable y no una garantía: también es posible medir sin mejorar, es decir, quedarse en la medición, en la evaluación, sin que los responsables de mejorar lo que se evalúa se den por aludidos.

El Coneval ha publicado desde su creación en 2006 una profusa cantidad de evaluaciones de una gran calidad por su hondura y métodos de análisis.

Recientemente dio a conocer el documento Valoración del Desempeño de los Programas de Desarrollo Social a Nivel Federal 2012-2013.

Los resultados (ver El Financiero; 3 de marzo de 2014) revelan un grave problema de desenfoque de los programas sociales que operan 14 dependencias federales: de 137 programas evaluados, 117 no cuentan con resultados.

Del programa Oportunidades, apunta que “ha aumentado de forma significativa los tipos y montos de apoyos así como su cobertura, sin un diagnóstico que sustente la mayoría de estos cambios; ha crecido la dispersión y duplicidad de esfuerzos y los costos administrativos asociados”.

Respecto de IMSS-Oportunidades sostiene que “no cuenta con los resultados de Evaluaciones de Impacto rigurosas que permitan tener evidencia de los efectos que el programa causa en los beneficiarios”.

Un tercer ejemplo es el del Programa de Apoyo al Ingreso Agropecuario (Procampo), del que Coneval dice que “no cuenta no avances y no es pertinente”.

Si de cada 10 programas sociales federales, más de ocho no dan resultados o no hay manera de medirlos o no son pertinentes, en cualquier país del mundo ello sería una escandalosa alerta.

Al parecer en México estas proporciones negativas no causan incomodidad ni encienden focos de ningún color.

Llama la atención que las conclusiones periódicas del Coneval son casi las mismas una y otra vez. Si evaluamos para mejorar, habría que encontrar el porqué las evaluaciones de la institución responsable de hacerlo no se traducen en medidas correctivas.

Como muestra, el Coneval hizo público el documento Avances y retos de la política de Desarrollo Social en México 2012.

Entre sus conclusiones, hay muchas que se parecen a las recientes.

Dice, por ejemplo, que en los programas y acciones de desarrollo social del gobierno federal “se identifica una gran dispersión y potencial falta de coordinación entre instancias federales”, y que “no siempre queda clara la razón por la que se crean programas de desarrollo social año con año”.

Si los responsables de los diversos programas sociales no se dan por enterados de la reincidencia del diagnóstico, es fácil imaginar que el año entrante estaremos recibiendo conclusiones similares.

Si se trata de tomar nota solamente, el desarrollo social seguirá estancado y habrá lamentos ocasionales como única respuesta a sus múltiples demandas.

Coneval tendría que cambiar su lema para subrayar el imperativo: Lo que se mide se debe mejorar.

Opine usted: lectores@elfinanciero.com.mx