Opinión

Medina Mora, una apuesta por el pasado

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Petición No hagan ministro a Medina Mora (Especial)

¿Cuándo se comenzará a ver la luz?, le preguntó el periodista de El País a Eduardo Medina Mora, entonces procurador general de la República.

“Se empieza a ver ya. El narcotráfico está perdiendo fuerza. En su caída están teniendo y tendrán reacciones de violencia inusitada. La situación de normalidad empezará a verse no muy lejos en el tiempo, aunque la batalla completa para ganar esta guerra sin duda es de largo plazo, y así lo planteó el presidente desde el primer día. Será una guerra larga, costosa, difícil. Pero la derrota es impensable porque es imposible. México tiene capacidad para derrotar al narcotráfico. No hay espacio para la derrota”.

Ha sido, en efecto, una guerra larga, costosa, difícil, pero sus consecuencias no las ha padecido Medina Mora, que dio esa triunfalista declaración a Pablo Ordaz en noviembre de 2008. Cuánta muerte, dolor y violencia ha padecido México desde aquel mes, cuando ese fiscal se daba el lujo de declarar que la luz se empezaba “a ver ya”. Cabe apuntar que mientras el baño de sangre empeoraba, él vivía lejos, en la comodidad de las embajadas del Reino Unido y de Estados Unidos, puestos que ha ocupado desde 2009.

Seis años después, y con otro partido en Los Pinos, esas declaraciones, y su actuar todo como procurador, deberían ser referencia para exigir cuentas a Medina Mora, antes que para encargarle nuevas y, peor aún, mayores responsabilidades.

En esa entrevista con El País, definió y defendió la llamada estrategia de Felipe Calderón. Y pone la etiqueta que tanto estorba hoy: fue una guerra, ideada por Medina Mora, instrumentada por él y por Genaro García Luna, entre otros.

Tan sólo por eso, Medina Mora debería ser inelegible como ministro de la Corte. No nomás por su falla de cálculo (es 2015 y “la luz no llega”; la violencia sigue en niveles inaceptables), sino porque dado que el nuevo gobierno presume el haber corregido el modelo del sexenio anterior para ahora sí combatir efectivamente a los cárteles, entonces por mera congruencia debería ser impensable que esta administración premie con un puesto en la Corte a un adalid de la guerra que siempre estuvo equivocada, y cuya verdad jurídica e histórica está por escribirse.

Pero si eso no bastara, si nuestra memoria fuera tan mezquina como para preferir a Medina Mora en la Corte antes que rechazar ese nombramiento como una forma de honrar la memoria de las víctimas de Salvárcar, de los niños Almanza, de la familia Le Barón, de los estudiantes del Tec, de los migrantes de San Fernando, del Casino Royale, de Marisela Escobedo, de Juanelo Sicilia, entre miles de muertes más, si no bastara con todo lo que ha sido el pasado, aunque fuera por apostar a un futuro distinto el nombramiento de Medina Mora debería ser detenido.

El ministro que nombre el Senado llegará a la Corte para quedarse ahí por 15 años, periodo que algunos toman como referencia del equivalente de una generación.

El presidente Enrique Peña Nieto y el Senado le estarían diciendo a la generación de sus hijos: cuando se debatan los temas más importantes del inicio de este nuevo siglo, aquellos que tienen que ver con derechos plenos para los mexicanos, en esa deliberación influirá no sólo un emisario del pasado, sino uno que representa parte de lo peor de nuestro pasado inmediato.

Hay que ayudarle al presidente Peña Nieto y al Senado a no equivocarse. Hay que votar #NoHaganMinistroaMedina en Change.org. Que las firmas de miles de mexicanos hagan ver la luz al Senado y al presidente.

Twitter: @SalCamarena

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