Opinión

¿Me perjudica no tener IMSS?

 
1
 

 

Fachada de las oficinas del IMSS en Reforma. (Cuartoscuro)

Por Francisco J. Gutiérrez Zamora F.

Presidente del Comité Técnico Nacional de Seguridad Social del
Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas.

De acuerdo con cifras del INEGI, en México, de cada diez personas en posibilidad de trabajar, seis lo hacen en la informalidad, o sea, sin prestaciones de ley, sin seguridad social, incluida la vivienda.

La seguridad social es un derecho constitucional de los trabajadores mexicanos, no es un obsequio del patrón, ni es optativo otorgarla.

Lamentablemente en la práctica es muy común observar que hay evasión de esta obligación constitucional, a la vez que hay desinterés de la gente por tenerla, asumiendo que es algo inútil.

La falta de seguridad social a quien más perjudica es a quien carece de ella. Si nos enfocamos en el caso de los trabajadores del sector privado, quienes deben estar asegurados en el IMSS, la falta de seguridad social implica que la persona dejará de tener acceso a los seguros de: 1) riesgos de trabajo, 2) enfermedades y maternidad, 3) invalidez y vida, 4) retiro, cesantía en edad avanzada y vejez, y 5) guarderías y prestaciones sociales.

Es decir, si la persona sufre un accidente o enfermedad por su trabajo, al no estar inscrita en el IMSS, no tendrá acceso a la atención médica y hospitalaria gratuita que otorga ese Instituto, no tendrá garantizado el pago de su salario mientras se encuentre incapacitada, ni podrá gozar del pago de una pensión por la incapacidad que le pueda provocar el accidente o enfermedad de trabajo y tampoco tendrá derecho a una ayuda de funeral en caso de fallecimiento por ese motivo. Esos costos deberá asumirlos la persona o en el mejor de los casos estará a la buena voluntad del patrón incumplido.

Otro ejemplo, las pensiones por vejez. La falta de aseguramiento en el IMSS provocará que la persona no tenga acceso a una pensión para cubrir sus gastos (o parte de éstos) durante su vejez; estará condenado a la buena voluntad de sus familiares o conocidos, a trabajar muy mal remunerado hasta morir, a la caridad, o bien, a los dádivas gubernamentales a las que pueda acceder.

Lo mismo en el caso del INFONAVIT, la falta de reconocimiento de una relación formal de trabajo, impide a los trabajadores acceder a créditos baratos para obtener vivienda.

Si bien el IMSS es una institución que tiene grandes retos por delante, no debe soslayarse su valía para una buena parte de la población de nuestro país que lo utiliza e incluso para los propios patrones, quienes al dotar de seguridad social a sus empleados, son sustituidos por el Estado en cuanto a la obligación constitucional que tienen de indemnizar a los trabajadores en caso de riesgos o enfermedades de trabajo, así como de proporcionar habitación a los mismos.

Para percibir la relevancia del IMSS en nuestro país, basta observar que, de acuerdo con el Informe al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la situación financiera y los riesgos del Instituto Mexicano del Seguro Social 2014-2015, en el periodo 2013-2014 el IMSS tuvo casi 88 millones de consultas médicas en primer nivel de atención y 1.51 millones de intervenciones quirúrgicas, lo que equivale a más de 120 mil consultas y 2 mil cirugías diarias.

En otras palabras, la seguridad social en nuestro país y en cualquier otro es sumamente relevante. No dotar de seguridad social a los trabajadores, o hacerlo de manera indebida, tiene altos costos para trabajadores y patrones, a la vez que se convierte un problema nacional, cuyo costo deberán asumirlo los ciudadanos, los de hoy y los del mañana. Un país que aspire a crecer en su economía no puede dejar de lado tan importante tópico.

También te puede interesar:

2016: Divergencia de políticas monetarias

Divergencia de políticas monetarias

Hacia una nueva economía: un enfoque disruptivo en los negocios