Opinión

Matrimonios igualitarios, a la deriva

   
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Marcha Orgullo LGBTTTI

Llamados a la desobediencia civil con tufo de olor a incienso y dogmas religiosos; promoción del voto en tiempos electorales desde el púlpito; censura a la libertad de expresión bajo el cobijo de las sotanas; movilizaciones y marchas con cánticos religiosos.

Qué sigue y hasta dónde las iglesias van a radicalizar sus posturas en rechazo a la iniciativa presidencial que plantea una reforma constitucional para reconocer como un derecho humano que las personas puedan contraer matrimonio sin discriminación alguna o lo que es lo mismo que en esa unión no existan impedimentos por motivos de origen étnico o nacional, de discapacidades, de condición social, de condiciones de salud, de religión, de género o preferencias sexuales.

Según datos de los activistas afines a las Iglesias católica, evangélica y mormona, entre sábado y domingo se movilizaron más de un millón de habitantes de todo el país, en plazas públicas y avenidas principales de 124 ciudades y dicen que éstas continuarán, por lo que en este momento la iniciativa está a la deriva.

La demanda principal de los marchistas es que los legisladores voten a favor de la iniciativa ciudadana que en febrero pasado presentaron al Senado, bajo el respaldo de 240 mil firmas, la cual busca proteger desde el artículo 4° constitucional la institución del matrimonio entre un hombre y una mujer. De igual manera rechazan la propuesta del matrimonio igualitario que en mayo presentó el Ejecutivo Federal ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, propuesta que fue turnada a comisiones de la Cámara de Diputados.

Ambas propuestas, la ciudadana en la Cámara Alta y la del Ejecutivo en la Baja, en su momento tendrán que ser confrontadas y retomadas para su análisis, debate y demás trámites correspondientes, para su aprobación o rechazo, sobre todo si partimos de la consideración de que en la agenda legislativa del GPPRD el tema del matrimonio igualitario es un asunto que pretenden desahogar en el actual periodo ordinario de sesiones.

Un referente entre los diputados del PRD para defender la causa de los matrimonios igualitarios se encuentra en la Ciudad de México, donde ha recibido amplia aceptación e incluso se ha logrado el reconocimiento de la diversidad sexual y las uniones de personas del mismo sexo para que puedan contar con todos los derechos de ley que ello implica.

Contrario a esa posición, el GPPAN sin duda defenderá la otra iniciativa, ya que en general sus militantes siempre se han identificado con los principales grupos conservadores del país, como los empresarios y la Iglesia católica.

Por supuesto que para una modificación constitucional, como lo ha propuesto el Ejecutivo Federal, el trámite requerirá que en principio el Congreso de la Unión, a través de cada una de sus dos Cámaras, apruebe, por el voto de las dos terceras partes de los individuos presentes, las reformas o adiciones. Posteriormente que las reformas o adiciones sean aprobadas por la mayoría absoluta (la mitad más una) de las legislaturas de los estados.

Como sabemos, ningún partido por si solo cuenta con los votos suficientes para una modificación de tal envergadura, y tampoco el resto de los grupos parlamentarios han fijado una posición clara y contundente para las referidas iniciativas, así que lo que viene son muchas horas de cabildeo, análisis y debate en el Congreso, en tanto que en la calles seguirán las manifestaciones, porque si algo queda claro en este asunto es que la población de nuestro país es mayoritariamente católica. Así que para quienes les asusta la posibilidad del matrimonio igualitario, mientras sigan rezando.



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