Opinión

¿Matando a la Gallina de los huevos de oro del Caribe Mexicano?

 
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Turismo en Cancún. (Cuartoscuro)

El corredor Cancún-Playa del Carmen-Tulum, QR es uno de los más bellos de nuestro territorio y uno de los que más se han desarrollado en los últimos 50 años en términos de inversión, flujos de empleo y afluencia turística. Ha crecido en importancia para bien del país y de los habitantes de la región, pero también para mal, debido a la deficiente gestión de esa evolución por un estado fallido, negligente y frecuentemente corrupto y los abusos, incumplimiento y complicidad de inversionistas y operadores turísticos nacionales y extranjeros.

Llevo tres décadas de acudir cuando menos una vez al año, en particular al área que rodea a la bellísima población de Akumal - entre Playa del Carmen y Tulum. Mi reciente visita me entristeció. Constaté la amenaza galopante de que pase a ser un paraíso perdido para los mexicanos y ciudadanos del mundo que gozamos de su naturaleza y también de que en los próximos 20-30 años matemos la gallina de los huevos de oro por avaricia, descuido ambiental y mal gobierno.

La evolución de la región ha sido bastante caótica, superando y deformado todos los planes de desarrollo regional, estatal, municipal y urbano que se han intentado aplicar a través de leyes, reglamentos e instituciones e instrumentos diversos. Los sueños y planes elaborados desde los tiempos de Antonio Enríquez Savignac y los estudios de INFRATUR de Banco de México para la creación del polo turístico de Cancún y zonas aledañas han sido superados por un modelo depredador y excluyente - a la española - dominado por los intereses creados y un gobierno fallido como planeador territorial y regulador.

Cancún se ha convertido en una de las Ciudades más grandes y poderosas económicamente de México. Su aeropuerto el segundo en número de vuelos y pasajeros y su zona de influencia en la Rivera Maya compite en éxito económico con el corredor automotriz y metalmecánico del Bajío. Se trata de una de las grandes excepciones al deprimente desarrollo promedio del país del 2.3% en los últimos 30 años.

Pero hay graves problemas que constituyen peligros reales para su presente y futuro. Todos ellos se derivan del éxito turístico del Caribe y de la falta de planes apropiados y de efectiva regulación, capacidad de vigilancia y rendición de cuentas de autoridades y concesionarios.

Es urgente que el estado cumpla el papel que le corresponde en los tres niveles de gobierno y en los tres ámbitos: el ejecutivo, el legislativo y judicial. Pero es también imperativo que el sector privado y la sociedad civil contribuyan a evitar las malas prácticas y fortalezcan el estado de derecho.

La evidencia está documentada en una estupenda tesis de maestría en Estudios Urbanos de El Colegio de México, recen concluida con éxito por Ulsia Urrea Mariño, titulada “Privatización de la zona costera mexicana y el desarrollo del turismo: el caso del municipio de Solidaridad, QR”.

Ulsia investigó las privatizaciones costeras a través de concesiones de la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT) y desincorporaciones administrativas de Territorios Ganados al Mar, así como las privatizaciones de facto de las playas y otros espacios públicos con prácticas de no acceso, obstrucción al libre tránsito y exclusión de ciertos turistas y habitantes locales.

Para ello aplicó entrevistas a profundidad a la población local, actores públicos, privados, y organizaciones de la sociedad civil y realizó investigaciones alrededor de 17 títulos de concesiones relativos a privatizaciones administrativas.

A partir de su tesis y mis observaciones llego a conclusiones:

-La capacidad de vigilancia de autoridades urbanas y ambientales, así como de defensa de los intereses de turistas y población de acceso a playas, es muy limitada.

-Las concesiones de ZOFEMAT, la autoridad federal, han permitido establecer un padrón de contribuyentes por pago de derechos y hacer recaudaciones para administrar y mantener en buen estado de las playas de Solidaridad y los otros municipios. Sin embargo, los ingresos son muy pequeños para sus responsabilidades, que tiene que cumplir mayormente con recursos federales.

-El modelo seguido privilegia la concesión de grandes fajas costeras con todo y sus playas a particulares, pero sobre todo a empresas hoteleras o turísticas que -a diferencia de lo que sucede en Francia, Brasil, Sudáfrica donde las playas son públicas de facto, bardean y limitan el acceso a sus extensas propiedades y a las playas mismas, incluyendo tierras para futuras ampliaciones y fajas de selva comprometidas a mantener como “pulmones” y reservas de paisaje.

- Los pocos accesos a la playa de Akumal tienden a ser controlados por la avaricia de hoteleros , que han invadido la zona con cuartos y palapas playeras, dejando cada vez menos espacio a los paseantes, asediados por el creciente turismo de buceo, al que cada vez le cuesta más trabajo ver a las espantadas tortugas.

A la corrupción y complicidad se suma la plaga de sargazo que ataca la costa del Caribe desde hace un par de años, atribuida en parte al Niño, pero que tiene, al igual que el creciente deterioro del arrecife de coral y los grandes flujos de plásticos y aguas negras a las playas, una huella humana indiscutible.

¿Hasta cuándo?

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