Opinión

Más razones de la desigualdad

 
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[Arturo Monroy] Hay factores tanto externos como internos apunta hacia una trayectoria de fortalecimiento del peso. 

Una de las mayores desigualdades que tenemos en México es la de los ingresos.

La remuneración media del trabajo dependiente en el país fue de 118 mil 149 pesos el año pasado.

Esto significa un ingreso mensual promedio de nueve mil 845 pesos por trabajador, de acuerdo con los datos de las Cuentas de Bienes y Servicios que el Inegi dio a conocer el viernes pasado.

Sin embargo, su nivel tiene detrás fuertes contrastes entre sectores.

El ámbito en el que las remuneraciones son más bajas en el país es en el agropecuario, donde el ingreso anual por persona fue de 12 mil 541 pesos. Esto quiere decir, de mil 45 pesos al mes, esto es, poco menos de la mitad del salario mínimo legal.

Y en contraste, en el otro extremo, el personal ocupado en el sector de los servicios corporativos tuvo un ingreso anual promedio de 754 mil 560 pesos, lo que equivale a un promedio de 62 mil 880 pesos por mes.

Si en México tuviéramos una economía de servicios de alto valor agregado, otra sería la historia. Pero el problema es, por ejemplo, mientras que hay en el sector agropecuario seis millones 935 mil personas ocupadas, en el de servicios corporativos apenas hay poco más de 20 mil personas.

Ayer le expresaba que un problema central con la productividad en México era el bajo volumen de inversión. También hay grandes contrastes entre sectores.

Sólo por citar un ejemplo, la inversión anual por trabajador en el sector agropecuario fue de mil 865 pesos para el último año con información disponible (2013). Mientras que en la industria manufacturera fue de 294 mil 470 pesos para el mismo periodo.

Es decir, fue casi 158 veces superior.

En México, poco más de 20 por ciento de la población total es rural, y una de sus actividades principales es el trabajo en el sector agropecuario.

La historia nos muestra que la mayor inversión en las actividades primarias conduce a que un mayor porcentaje de la población viva en las ciudades y pueda trabajar en actividades más productivas.

O bien, la que se queda en el sector rural, pueda trabajar también en la industria, que transforma los productos agropecuarios. Y en el caso de las ciudades sucede los mismo. Hay más de 5.5 millones de personas dedicadas al comercio, en muchos casos en el sector minorista, sobre todo en ‘changarros’ de muy baja productividad, lo que deriva en un salario promedio bajo, es decir, el equivalente a seis mil 468 pesos al mes.

Es muy complicado que un país como México logre incrementar su productividad sólo recibiendo grandes inversiones como las del sector del automóvil o del aeronáutico.

Bienvenidas y que haya más.

Pero al mismo tiempo, se requiere un esfuerzo, como no hemos visto hasta ahora ni en éste ni en anteriores sexenios, para impulsar la inversión y por lo tanto la productividad de las pequeñas y medianas empresas, por ejemplo en la agroindustria, en el comercio minorista o en todo tipo de servicios.

Es, sin duda, una de nuestras asignaturas pendientes.

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