Opinión

Más ingresos fiscales para contener la deuda

 
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Billetes falsos

570 mil millones es el monto actual de la deuda de estados y municipios, 135 mil millones más que en diciembre de 2012, y por supuesto mucho más que los 160 mil millones de 2006. Se mantienen sus relaciones promedio con el PIBE y las participaciones: 3.1 y 79 por ciento, respectivamente. El primer trimestre sólo creció mil 700 millones y las notas de nuevos créditos que observamos en los reportes de las empresas calificadoras se tratan de reestructuras de estados como Veracruz o Quintana Roo, que es la vía más fácil, sobre todo cuando llega un nuevo gobierno sin recursos y se encuentra con endeudamiento elevado y por tanto con un servicio oneroso de su deuda, que en el caso veracruzano fue de cinco mil millones el año pasado y de seis mil millones para este año. De ahí la reestructura, para aplazar pagos y tener recursos en efectivo, para saldar algunas de las deudas que les dejó el gobierno de Javier Duarte. Esto, aunque el costo en el tiempo de la reestructura sea mayor y la paguen las generaciones futuras.

Por supuesto que alguien diría que es un tema de ganar ganar. Unos ganan tiempo y recuperan liquidez, los bancos alargan el negocio de deudas relativamente seguras, ya que tienen como garantía las participaciones o algún otro ingreso propio, además de que cuentan con la figura del fideicomiso maestro. Las empresas que hacen la reestructura ganan buenas comisiones e incluso a veces los funcionarios estatales responsables de la contratación también llegan a ganar. Claro que esto último sería un acto de corrupción.

Ha sido pequeño el incremento del primer trimestre, principalmente por el comportamiento de las participaciones en los últimos meses de 2016 y los primeros de este año, lo cual muestra que la crisis de los ingresos estatales y municipales de 2008 en adelante fue consecuencia de una crisis en términos reales de la recaudación federal participable en esos años, cuando se tuvo que recurrir al Fondo de Estabilización de las Participaciones, especialmente en 2009, 2011 y 2012, en diferentes cantidades.

No olvidemos que hasta 2013 recuperaron su nivel real de 2008.

Hoy ha sido diferente. A marzo las participaciones respecto a lo programado en el Presupuesto estaban cerca de 20 mil millones de pesos por arriba de lo programado y en abril y mayo se mantiene la misma tendencia, por lo que podrían tenerse alrededor de 30 mil millones adicionales. Claro que al final se puede reducir, pero es un buen argumento para no recurrir a más deuda. Los secretarios de Finanzas estaban contentos esta semana que terminó y se prevé que mantengan su gusto con las cifras de mayo.

La deuda sigue estando concentrada en 10 estados, en 22 no es relevante. La mitad en cuanto a monto se sigue concentrando en cinco entidades federativa pero no en riesgos, como es el caso de la deuda de la CDMX, cuyos ingresos propios casi rebasan las participaciones y ese indicador respecto a ingresos totales es de 37 por ciento, aunque estimo es menor.

Entonces los que más deben en pesos y centavos son la CDMX, Nuevo León, Chihuahua, Veracruz y Edomex; luego Coahuila, Sonora, Jalisco, Quintana Roo y Michoacán.

En relación a las participaciones, los cinco estados más endeudados son Quintana Roo, Coahuila, Chihuahua, Nuevo León y Veracruz, entre 220 y 250 por ciento, y el último 124.

En relación al PIBE, están por encima del promedio nacional, que es de 3.0 por ciento, las cifras de Chihuahua con 8.3 por ciento, Quintana Roo 8.1, Coahuila 6.2, Chiapas 5.7 y Nayarit 5.2 por ciento, respectivamente. Ahí viene un drama para otro comentario.

En relación con los ingresos totales, Quintana Roo y Coahuila 95 por ciento, Nuevo León 86, Chihuahua 71 y Sonora 57.

El servicio -esto es, el impacto presupuestal- es muy alto en algunos estados como Veracruz, Chihuahua y Nayarit, sin contar sus deudas de corto plazo.

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