Opinión

Más allá de la volatilidad

 
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petróleo

El viernes pasado nos enteramos de que, por primera vez en 27 meses, las exportaciones de manufacturas cayeron en mayo. Retrocedieron en 5.2 por ciento.

Además, esta caída fue la mayor desde octubre de 2009, es decir, desde hace 5 años y 7 meses.

¿Por qué se dio este declive? Simplemente porque la economía internacional, y en particular la de Estados Unidos frenó.

En abril (no hay aún datos de mayo), las importaciones totales que realizó Estados Unidos retrocedieron 5.1 por ciento.

El PIB del primer trimestre en EU retrocedió 0.2 por ciento, y aunque hay la perspectiva de que hacia adelante la economía norteamericana crezca más, el consenso indica que no será de más de 2 por ciento. Como referencia, el año pasado EU creció 2.4 por ciento.

Pero además, es de esperar una situación de volatilidad que va a generar –otra vez– incertidumbre quizás hacia el mes de agosto.

Si ya de por sí, con la que nos ha llegado esta semana desde Grecia vemos los vaivenes, todavía hay que esperar la que tenga su epicentro en Nueva York.

El 29 de julio concluye la siguiente reunión de política monetaria de la Reserva Federal, con la expectativa de que, en la siguiente, que termina el 17 de septiembre, eventualmente se inicie el ciclo gradual de alzas en las tasas de interés.

Pese a que el mercado interno en México ha tenido en meses pasados el mejor desempeño de los últimos años, es probable que su mejoría no baste para compensar este deterioro del sector externo, por lo que no sería raro que la economía no creciera más allá de 2.2-2.4 por ciento en promedio en este año.

¿Cómo compaginamos esta perspectiva con la gran cantidad de anuncios de nuevas inversiones que se están dando?

La semana pasada fue el turno de las telecomunicaciones, con la promesa de AT&T de invertir 3 mil millones de dólares en la modernización de la red. Antes hubo anuncios millonarios de empresas automotrices y de autopartes; de cerveceras; de la industria aeronáutica, del sector eléctrico y gas, inmobiliario, entre otros. Y en el mes de julio, tendremos probablemente anuncios importantes en la industria petrolera pues el 15 de julio se realizará la primera subasta de bloques de la Ronda 1.

La explicación a esta aparente paradoja es que las inversiones que se han anunciado ven un horizonte de mediano y largo plazos.

Quienes establecen una nueva planta, construyen un ducto o modernizan la red de telecomunicaciones no le ponen el acento en los resultados económicos de este año sino en los que vendrán en los años siguientes, a veces en los siguientes 10 a 20.

Y es en ese horizonte donde hay razones fundadas para ver un futuro prometedor, el que están viendo quienes más allá de discursos, están haciendo apuestas multimillonarias en México.

Más allá de la urgencia de tener resultados pronto pues al país le urge un mayor crecimiento y más equidad, no hay que perder de vista que las mayores transformaciones económicas, las realmente profundas, llevan tiempo.

Y en estos momentos de volatilidad y de entornos complicados, no hay que perder de vista el horizonte.

Twitter:@E_Q_

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