Opinión

Margen

   
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ME cargando gasolina en EU. (Bloomberg)

En unos días se anunciará el nuevo precio de las gasolinas y el diésel, para la segunda parte de la primera fase de la liberalización de precios de los combustibles. Todo indica que no van a hacer cambios importantes, después del gran ajuste de inicio de año. En parte, porque hay margen para esperar, y en parte, porque hay razones para hacerlo.

Como usted sabe, el precio de los combustibles será totalmente libre en unas semanas, pero para ir acomodando las cosas, se decidió que habría una fase de ajuste, con un movimiento en enero y otro en febrero. Para marzo, creo que tendremos unos pocos ajustes más todavía bajo control, y después ya será movimiento directo del mercado internacional, que esencialmente consiste del precio de la gasolina en Estados Unidos (Golfo) y del valor del dólar. Cuando se decidió hacer esto, el peso estaba entre 17.50 y 18.50 por dólar, y la gasolina cerca de 15 por ciento más barata que al cierre de 2016. Por eso el ajuste fue mucho mayor de lo esperado. Ahora, el peso más o menos está en el nivel final del año pasado, y la gasolina apenas si se ha movido. Es decir, que se puede mantener el precio (o tener ajustes muy pequeños, del orden de 1.0 por ciento, hacia arriba o hacia abajo) sin dificultad.

Pero seguimos en precios controlados, de forma que si el dólar sube como lo hizo casi todo enero, alguien perdió, y ése fue el gobierno. Aunque ya se definió claramente un impuesto, si el precio al que compra sube, y el precio al que vende no se puede mover, entonces el intermediario pierde. Sea que la pérdida se anote en Pemex o en recaudación de IEPS, no hace gran diferencia. Algo así puede ocurrir en febrero, si nuevamente se desliza el peso, o si sube la gasolina. Pero puede ocurrir lo contrario, si seguimos con la tendencia hacia 20 pesos por dólar.

Para marzo, esos movimientos ya no estarán en manos del gobierno, de forma que usted verá el ajuste del peso convertido en ajuste de la gasolina. Por cuestiones del mercado internacional, creo que la gasolina no subirá mucho de precio, así que casi todo el efecto vendrá del tipo de cambio. Tengo la impresión que habrá muchos que recuerden los años ochenta, cuando los precios subían junto con el dólar, y se imaginarán que vivimos en crisis. Espero que no sean tantos, y que se acostumbren pronto.

Pero además del margen, sí hay razones para aguantar un pequeño movimiento. El asunto de Trump ha sido difícil de procesar, y no vale la pena seguirle sumando presión al público. Si hubiera que hacer una corrección mayor de precio, estas razones no serían atendibles, pero puesto que hablamos de una diferencia menor a 2.0 por ciento, en el peor de los casos, creo que la podemos aguantar un mes.

Ese margen en la gasolina, como ve, es muy pequeño, y lo mismo ocurre con otros espacios en los que los límites están muy cerca: la deuda del gobierno, la presión en precios, la inversión extranjera. Mientras más tarde en definirse el futuro de la relación con Estados Unidos, menos margen habrá en todas estas direcciones. En algunas, ya hay amenaza, sea de un ajuste en la calificación de la deuda, un efecto permanente en precios, un deterioro de la inversión demasiado largo. Pero como a Trump México no le importa, es posible que finalmente no tengamos mucho de que hablar por unos meses. Esa posibilidad también requiere de un plan de contingencia, por cierto.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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