Opinión

Margarita, una revelación

    
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Margarita Zavala

En su nuevo libro Es la hora de México, en el apartado de propuestas para poner las finanzas públicas en orden, Margarita Zavala de Calderón revela una nueva faceta: una singular mezcla de izquierda y derecha. Por un lado, propone analizar “un impuesto a la herencia” y, por otro, “asegurar que todos los que tienen que contribuir con sus impuestos lo hagan”.

Gravar las grandes fortunas de los grandes empresarios –Carlos Slim o Carlos Hank González, entre otros– parece una idea muy justa para que, en palabras de Margarita, “contribuyan más los que tienen más”. No es menos interesante la propuesta de acabar con la economía informal, obligando a que todos paguen impuesto, ambulantes incluidos.

Además, propone seriamente establecer un consejo fiscal independiente “que colabore con la SHCP en las decisiones relativas al uso de nuestros impuestos”.

Ahora independiente, Zavala propone eliminar el financiamiento a los partidos políticos, porque “en México, los partidos se han convertido en el refugio de grupos que los usan como un negocio personal. Esto se tiene que acabar”. Está muy bien evitar que parientes y amigos sean congresistas por derecho de sangre o amistad.

Una propuesta más, que podría quedar rebasada una vez que se defina el presupuesto 2018 en la Cámara de Diputados, se refiere a la supresión del “fondo para los moches” y “el gasto de publicidad en todos los niveles del gobierno”. En todos y sin excepciones, lástima que no lo planteó cuando era primera dama hace seis años. Muy bien. Margarita Zavala es una revelación.

AUTORIDAD ELECTORAL, OMISA O SUMISA
Las elecciones de 2018 tienen dos características fundamentales: ser la contienda más grande del país con 3 mil 447 cargos en disputa, y un gran deterioro de las instituciones con su consabido hartazgo popular.

Emilio Álvarez Icaza, coordinador de la Iniciativa Ahora, advierte que enfrentaremos el próximo proceso electoral con una clara regresión antidemocrática a nivel federal, que empeora a nivel local.

Y pone como ejemplo la elección en Coahuila, que hasta el momento, después de cinco meses de emitido el sufragio, todavía no sabemos quién ganó, y también la del Edomex, donde asegura que sucedieron todo tipo de tropelías.

Y otro punto que considera terrible es que el pacto federal en México está terminando en un sindicato de virreyes, ya que, a nivel estatal, los contrapesos son menores, los gobernadores tienen muchísimo más condición de asfixiar a los poderes judiciales y a los congresos, además de que no hay tanto espacio de debate en universidades y sociedad civil.

Así enfrentaremos una elección donde la democracia camina hacia atrás a nivel federal y lo hace aún más rápido a nivel local, con un fenómeno de voracidad por parte de los gobernantes de todos los partidos.

¡¡¡INCREÍBLE!!!

Ahora nos dan una cátedra del sobrepeso de las oaxaqueñas. Elena Poniatowska, en pleno Juchitán, señaló que antes las mujeres eran delgadas, pero “ahora las juchitecas que yo he visto, por la cerveza están bien panzonas y mensas”.

Así declara la izquierda mexicana a favor de las comunidades indígenas, porque Poniatowska le acaba de pedir a Andrés Manuel López Obrador que vote por Marichuy, la candidata independiente del EZLN.

Hoy comprendo más que nunca a Luis González de Alba, que en paz descanse, quien tanto criticó a la izquierdista Poniatowska.

Y en historias de mujeres, hoy Ivonne Ortega, quien ha sostenido una batalla para democratizar a su partido, el PRI, entregará un oficio a la dirigencia en la que exige piso parejo en la elección presidencial.

Su lucha es sumamente complicada, cuando en el tricolor muchos defienden la liturgia del tapado. Suerte a la diputada con licencia.

Twitter: @ginamorettc

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