Opinión

Margarita se fue

   
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Margarita Zavala

Margarita Zavala decidió renunciar al PAN, partido en el que militó por tres décadas. Porque no encontró caminos para sacar adelante su candidatura presidencial. De hecho, hace tres años no logró siquiera ser candidata a diputada, y sus posibilidades no mejoraron.

Como cualquier político, Margarita forma parte de un grupo, que ha sido encabezado por Felipe Calderón desde inicios de los noventa, aunque su posicionamiento en primer nivel es de este siglo. Ese grupo tuvo un logro importantísimo en 2005, cuando logró impulsar a Felipe en la candidatura del PAN y después a la presidencia en 2006. No está de más recordar que un par de meses antes de esa elección, Felipe no había logrado avanzar, y fue gracias a la soberbia de AMLO, gritando chachalaca a Fox, que suficientes votantes decidieron cerrarle el paso, optando por Calderón.

De 2006 en adelante, la votación por Acción Nacional fue cayendo, y ya no pudo Josefina Vázquez Mota repetir el triunfo en la elección presidencial. Ella le había quitado a Calderón la posibilidad de imponer a su designado en la candidatura del PAN, y tal vez por ello el apoyo que recibió de Felipe no fue del todo satisfactorio. No fue el único caso. El trato dispensado por Felipe a los panistas durante su gobierno, con la excepción de su grupo, fue, digamos, poco constructivo.

Al término del sexenio, el grupo de Calderón cosechó lo sembrado. Es por eso que sólo en el Senado, para el que Felipe todavía impulsó candidatos, tienen presencia. En Diputados prácticamente no cuentan con nadie, ni en los órganos de dirección del partido, incluso en comités estatales. No es de extrañar que Margarita no encontrara los caminos mencionados, los habían cerrado desde su gobierno en el sexenio pasado.

El único argumento que esgrimieron para impulsar la candidatura de Margarita era su posicionamiento en las encuestas, más debido al conocimiento de nombre que a una verdadera intención de voto, como suele ocurrir en años previos al proceso. Usted puede confirmar cómo sus números fueron disminuyendo conforme otros nombres eran reconocidos, y conforme otros votantes confirmaban que más allá de ese reconocimiento, las posibilidades de Margarita no eran significativas.

El grupo de Calderón acusa a Ricardo Anaya de no dejarlos pasar. No dudo que tengan razón. Eso mismo hizo el grupo de Calderón cuando pudo, y eso mismo hacen todos los grupos políticos. No están repartiendo caramelos, luchan por el poder y de eso se trata. Acusan que no es correcto que el presidente del partido quiera ser candidato, pero esa queja no estoy seguro de que tenga fundamento. En regímenes parlamentarios, por ejemplo, es lo normal. Hay quien ha comparado a Anaya con Roberto Madrazo, pero tampoco estoy seguro que haya comparación, a menos que también se equipare a Margarita con Elba Esther.

Ha sido notorio el alud de opiniones en contra que ha recibido Anaya, por cierto. Tanto el PRI como López Obrador contaban con Margarita como adversaria, porque eso facilitaba enviar al PAN a un lejano tercer lugar. La construcción del Frente Ciudadano, que hoy está en primer lugar en encuestas por diez puntos, es una amenaza para ambos, y se entiende que busquen desprestigiar al líder más notorio de dicho frente. Si suma usted las voces cercanas al gobierno, al PRI, a AMLO y a Calderón, prácticamente no queda nadie en medios, y por eso la casi unanimidad en los reclamos a Anaya, que tampoco parece haber hecho esfuerzos por ser simpático en ese sector.

Incluso dicen que la salida de Margarita modifica de fondo la carrera presidencial. Yo lo dudo mucho. Ya abundaremos en esto.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter:
@macariomx

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