Opinión

Margarita

    
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Margarita Zavala

1. Margarita Zavala no tiene oportunidad de ganar la elección presidencial. Como candidata independiente enfrentará tres maquinarias electorales poderosas. Y no se le ve, ni a ella ni a ningún independiente, la fuerza para imponerse sobre la partidocracia.

2. Sin embargo, podría convertirse en la candidata con mayor peso en el universo de los independientes (Ríos Piter, El Bronco y Ferriz de Con). Por eso, aunque no pueda ganar, sería un grave error subestimar el impacto que tendrá en el tablero electoral. Bastará que obtenga una votación entre seis y ocho puntos –o incluso menor– para hacerle mella al candidato del Frente (Ricardo Anaya, con toda probabilidad).

3. Este costo será real. La fuerza de su impacto dependerá de qué tanto se cierre la contienda, independientemente de si el voto se distribuye a tercios, como algunos anticipan, o se polariza como en las tres elecciones anteriores –que es lo que yo considero más probable.

4. El saldo para Anaya, sin embargo, no sólo es negativo. Su camino hacia la candidatura por la presidencia de la República ha quedado completamente despejado. Moreno Valle, por donde quiera que se le vea, no es un rival de importancia. Y, en el interior del Frente, el PAN es la fuerza con mayor peso. Lleva mano, pues.

5. Por otra parte, el efecto de la salida de Margarita sobre el Frente Ciudadano será positivo: a) consolida el liderazgo y la precandidatura de Anaya, reduciendo la incertidumbre; b) ni los perredistas ni los mecedistas veían con simpatía su eventual candidatura.

6. Los beneficiarios indiscutibles de la ruptura del PAN son el PRI y Morena. El primero, porque advertía con impotencia y desasosiego el avance del Frente hacia su consolidación. De manera tal, que la salida de Margarita y los votos que arrastre consigo constituyen un punto a su favor. No es el mejor de los mundos, pero algo es algo.

7. Sobre todo porque las posiciones de arranque ya están fijadas: AMLO y el Frente a la cabeza, y el PRI en el tercer lugar. Corolario: si en las semanas iniciales de la campaña los priistas no logran desplazar al Frente como alternativa a Morena, se hundirán irremediablemente en el tercer sitio –remember 2006. Su horno no está para bollos.

8. En cambio, en la segunda fase –suerte de segunda vuelta– los electores y las fuerzas políticas optarán por el voto útil para impedir el mal mayor. Así que si el PRI no desplaza al Frente Ciudadano, la contienda se cierra y Margarita no declina, por las razones que fueren, la división del PAN podría convertirse en la llave que le abra las puertas de Los Pinos a López Obrador. ¿Será?

9. Un efecto colateral de la salida de Margarita es la consolidación del bloque opositor a Ricardo Anaya. Los senadores Ernesto Cordero y Javier Lozano no sólo lo encabezan, sino han declarado que José Antonio Meade sería un buen presidente, abriendo la posibilidad de apoyarlo si se convierte en el candidato del PRI.

10. Esta variable puede incidir en la decisión de Peña Nieto, ya que Meade es el mejor candidato para aglutinar –en la segunda vuelta– el voto de priistas y panistas.

11. Sea de ello lo que fuere, la salida de Margarita Zavala ya impactó el proceso electoral. ¿Habrá más sorpresas? Sí, sin duda, pero no se vislumbra ninguna que pudiera tener un peso superior al de la ruptura del PAN.

12. A menos que provenga del propio presidente del PAN. Porque, sin duda, ha llegado la hora de que Ricardo Anaya haga un serio examen de conciencia. Hasta ahora, aunque está más cerca que nunca de la candidatura, no ha sido capaz de despejar las dudas que se han sembrado sobre su honestidad y el origen de su patrimonio.

13. Así que, si realmente tiene un cadáver en el closet, debería tomar una decisión responsable o exhumarlo a la brevedad. Porque, en la primera fase y durante la ‘segunda vuelta’, le van a sacar (los priistas y los morenistas) todo lo que huela a corrupción y las más mínimas irregularidades.

14. Es mucho lo que está en juego en esta elección, como para que se decida mediante un expediente negro. La victoria de AMLO constituiría un retroceso mayor, cuyas nefastas consecuencias apenas podemos imaginar.

15. Ahora que si nada debe, nada tiene que temer.

Twitter: @SANCHEZSUSARREY

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