Opinión

Marchar, como un sentido de urgencia

   
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Marcha

Este domingo miles de mexicanos demostraron tener mayor sentido de urgencia frente a la amenaza que representa Donald Trump, que el gobierno de su país.

El Paseo de la Reforma (hablo de la marcha que vi) se llenó de mensajes en contra de Trump y en contra de Enrique Peña Nieto. A éste se le reclamaba por afrentas del pasado, pero también por el presente, por la blandengue postura adoptada frente al fascista de la Casa Blanca.

Apenas el viernes hubo noticia de que la tormenta contra los migrantes arreciaba: los medios de comunicación reportaron redadas en seis estados de la Unión Americana.

En las Carolinas, pero también en California, Illinois y Nueva York, además de Georgia, tanto en hogares como en centros de trabajo se detuvo a inmigrantes.

Trump dice que los detenidos son criminales. Pero ya se sabe que en esa categoría incluye a personas como Guadalupe García de Rayos, detenida el miércoles en Phoenix, Arizona, al presentarse a una cita anual por un juicio de 2009, que se le seguía en libertad, por el uso de documentos falsos.

El jueves Guadalupe –quien tiene dos hijos estadounidenses que no conocían México hasta que tuvieron que viajar para alcanzar a su madre– fue deportada.

Frente a ello, frente a las redadas y la deportación de Guadalupe y de otros como Guadalupe, el gobierno de México poco hace y nada dice.

La Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un comunicado el jueves, tras la deportación de García de Rayos. El documento reconoce que el caso de esta guanajuatense “ilustra la nueva realidad que vive la comunidad mexicana en territorio estadounidense ante la aplicación más severa de las medidas de control migratorio”. (http://bit.ly/2kUmaWS)

¿La Cancillería lamentó en ese boletín esa “nueva realidad”? ¿Condenó el hecho de que alguien que venía cumpliendo con sus citas anuales ante la Corte fuera de pronto simplemente deportada? ¿Anunció la Cancillería que revisarán junto con abogados el caso de Guadalupe para ver si hay margen a apelar la deportación, o algo? No. De nada de eso se habla en el boletín.

Y hasta ayer, tras las nuevas redadas, la Cancillería –y ya no digamos la Presidencia de la República– mantenía silencio.

Por fortuna, no todos los mexicanos son como los 'peñaboys'. Ahí está Demián Bichir, el actor que desde Hollywood ha puesto en alto el nombre de México.

En su calidad de embajador de la American Civil Liberties Union (ACLU), el sábado Bichir publicó un video de dos minutos, en español y en inglés, en el que orienta a los migrantes para que hagan valer sus derechos ante una redada (http://bit.ly/2lEmZjl). Anoche el video llevaba más de ocho mil 500 retuits.

El gobierno mexicano puso ayer a circular un gráfico con recomendaciones parecidas. Dos tuits de Luis Videgaray de ese gráfico no sumaban ni 500 retuits. Y el retuit del presidente al mismo no alcanzaba a las 7:00 pm de este domingo ni 300 retuits.

Si este gobierno pudiera dar la cara, si no tuviera conflictos de interés y casos de corrupción sin resolver por doquier, si gozara de legitimidad, podría invitar a un Bichir, y a varios y varias como él, a ser parte de la estrategia de defensa de los mexicanos.

Pero no puede. Hace años eligió el aislamiento. Aislarse de otros paí-ses y de su propia sociedad. Peña y su canciller creen que el yerno de Trump los salvará del empoderado patán.

Este domingo marcharon miles que piensan distinto a esos dos. Y que no quisieron dejar pasar más tiempo antes de manifestarse –también– de esa manera. Enhorabuena.

Twitter: @SalCamarena

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