Opinión

Mando Único, mucho más que policías

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El Mando Único tomo las instalaciones de la Policía Municial de Cuautla. (Edmundo Salgado)

Corre una anécdota de que el titular del Poder Judicial de un importante estado tenía colgada en su despacho una foto, y no cualquiera sino la fotografía oficial, del gobernador. Alguien que vio esa imagen le comentó al mandatario, “oye, eso se ve mal, ¿y la división de poderes?” Con picardía, el gobernante contestó algo así como que qué era eso.

A gobernadores como ese, es decir, a cualquiera de los 32 que tenemos, la propuesta de crear mandos únicos de seguridad podría entregarles toda, o buena parte, de la estructura policial de una entidad, incluido el multimillonario presupuesto.

Porque como quedó claro ayer en un debate organizado en el Senado de la República por el Instituto Belisario Domínguez, lo que está de por medio al hablar de Mando Único es una trascendente redistribución del poder institucional, según subrayó en ese foro el especialista Alejandro Hope.

Cambiar la manera en que opera la Policía afectará mucho más que la forma de combatir el crimen, insistieron los especialistas convocados por el Belisario Domínguez. Sin el poder policial, se dijo ahí, los presidentes municipales podrían terminar por quedar en papel de meros delegados, sometidos en los hechos a la voluntad del gobernador, que será al mismo tiempo jefe policíaco único.

La doctora María Eugenia Suárez de Garay pidió que la reforma a la operación policial que podría surgir de la propuesta realizada por Enrique Peña Nieto luego de la tragedia de Iguala, y que Gobernación ha impulsado en últimas fechas, se oriente a fortalecer a los ámbitos municipales y la rendición de cuentas. Además, se debería mantener en todo tiempo presente, señaló la académica tamaulipeca, que no necesariamente la solución a los problemas de violencia está en una mejor Policía, dado que una reforma a la operación policial no será exitosa si no se acompaña de políticas que atiendan los factores que dan pauta a fenómenos criminales, como condiciones de exclusión social, desigualdad e impunidad.

El académico del CIDE Juan Salgado abogó porque el objetivo del mando policial sea la generación de la confianza de la ciudadanía en sus cuerpos policíacos. Advirtió de que la confianza no se logrará si con la instalación de mandos únicos estatales sólo se intenta una modificación de tipo gerencial: lo que se requiere es de un modelo democrático que tenga como uno de sus componentes fundamentales el respeto a los derechos humanos.

En defensa del Mando Único “en donde verdaderamente se ha adoptado”, el comisionado estatal de seguridad de Morelos, Alberto Capella, cuestionó si los ayuntamientos tienen la capacidad institucional y, sobre todo, la voluntad de asumir el reto que supone la delincuencia organizada que México padece.

Capella criticó que aunque hay convenios de mando único en varias partes del país –alguien recordó que en septiembre de 2014 en Iguala había un convenio de ese tipo–, en realidad en muchas ocasiones lo que hay es simulación, “una versión pirata de Mando Único para engañar a la población, para que esta crea que las autoridades están haciendo algo distintos cuando no es así”.

Otro gobernador contaba hace poco en una comida que envidiaba a varios de sus colegas de estados donde no ha habido alternancia. “Si me equivoco, no me la acabo, tengo medios críticos, empresarios que opinan, oposición activa”, se quejaba ese mandatario.

¿Cuántos hay así?

Antes de empoderar más a nuestros virreyes deberíamos acordar obligaciones y controles. Así como medidas para proteger a los ayuntamientos de gobernadores que no conocen la división de poderes, ni el respeto a los diferentes niveles de gobierno, ni en la teoría.

Twitter: @SalCamarena

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