Opinión

Mando policial, 
la propuesta del PRD

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El Mando Único tomo las instalaciones de la Policía Municial de Cuautla. (Edmundo Salgado)

En las últimas semanas se reactivó la discusión en torno a la propuesta del Ejecutivo federal de crear un Mando Único policial en las entidades federativas. Durante la última reunión de la Conago, el 29 de febrero pasado, el presidente Peña hizo un llamado al Congreso para que debata tal propuesta, le realice las modificaciones que considere pertinentes, y avance en su aprobación lo antes posible. El presidente del Senado, Roberto Gil, respondió que no se ha obstaculizado tal discusión, que se han presentado varias iniciativas, y que las reformas en materia de seguridad deben caminar de la mano de aquellas que permitan crear un sólido Sistema Nacional Anticorrupción. Por su parte, el coordinador del PRI en el Senado, Emilio Gamboa, aseguró que la iniciativa de Mando Único y del sistema anticorrupción se aprobarán en este periodo ordinario de sesiones. De modo que quizás estemos cerca de que se concreten importantes reformas en ámbitos claves del quehacer gubernamental.

Los eventos recientes en Iguala y Tierra Blanca, por no mencionar otros más, han mostrado con elocuencia la infiltración criminal que a gran escala experimentan las corporaciones policiales estatales y municipales, lo que ha dado un carácter de urgente a las reformas policiales. Entre las que se han discutido, la propuesta de transferir el mando de las policías municipales al Ejecutivo estatal ha ocupado un lugar primordial. Desde octubre de 2010 este asunto empezó a discutirse, cuando el presidente Calderón propuso centralizar el mando de todas las policías municipales en el gobernador de cada entidad (sin desaparecer, por cierto, a las policías municipales). En diciembre de 2014 el presidente Peña propuso concentrar las funciones de seguridad pública en el ámbito estatal, y suprimir cualquier competencia municipal relacionada con la seguridad. Finalmente, el mes pasado, el PRD propuso que las policías de un municipio o de un estado sean reemplazadas por corporaciones del orden superior de gobierno cuando no cumplan con ciertos umbrales poblacionales y de estado de fuerza, y otros estándares fijados por una institución autónoma de carácter técnico, los cuales seguramente tendrían que ver, me parece, con niveles de incidencia delictiva.

Esta propuesta del PRD es atractiva porque, mediante el establecimiento de “esquemas de subrogación”, como les llama, abre la posibilidad de que las corporaciones federales o estatales absorban parcial o completamente las funciones de las policías estatales o municipales. Lo anterior podría dar lugar a un esquema de mando policial dual en el que, en principio, los municipios conserven un papel central en la seguridad pública, con excepción de aquellos que no cumplan una serie de requisitos relativos a su tamaño y desempeño. El procedimiento de disolución de una institución policial podría iniciarse, de acuerdo con la iniciativa, como resultado de las investigaciones de la 'Comisión Nacional de Seguridad Pública' (así llama la iniciativa a la institución autónoma de nueva creación) o a solicitud de los alcaldes, gobernadores o presidente de la República.

En su exposición de motivos, la iniciativa del PRD esboza una dura crítica al esquema de Mando Único estatal propuesto en la iniciativa del Ejecutivo federal, que resulta un tanto injustificada en varios puntos. Dicen los legisladores del PRD que la iniciativa del Ejecutivo supone que las policías estatales son mejores que las municipales. No tengo esa impresión. Más bien, lo que supone la iniciativa presidencial es que es más eficiente mantener la vigilancia y establecer controles en 32 corporaciones que en más de mil 800. Dice también la iniciativa que las policías estatales son reacias al cambio y que multiplicar varias veces su tamaño no facilitaría su transformación. Mi impresión, en contraste, es que –como lo ha mencionado Alberto Capella– existen economías de escala que permiten que los procesos de reclutamiento, certificación, capacitación y desarrollo profesional se realicen más eficientemente en corporaciones más grandes. Agrega la iniciativa que contar con múltiples corporaciones municipales facilita la innovación y la experimentación. Opino al respecto que, en su estado actual, las policías municipales innovan y experimentan… pero en materia criminal.

Se menciona también, entre los motivos de la iniciativa, que el impacto de la corrupción crece conforme se concentran capacidades policiales. Aquí me parece que las corporaciones municipales son capaces de albergar altos niveles de corrupción durante periodos prolongados debido a la baja visibilidad que ahí tiene esa corrupción; probablemente niveles de corrupción equiparables sean más visibles –y por ello menos probables– en una corporación estatal. Comenta finalmente la iniciativa que la centralización del mando policial va a contracorriente de una tendencia internacional de las corporaciones policiales hacia la dispersión del poder. Aquí vale la pena apuntar que ni Argentina ni Brasil ni Alemania enfrentan en estos momentos un fenómeno de infiltración criminal tan extendido en el ámbito local como el que hay en Mexico; ni las autoridades de esos países enfrentan un narcotráfico tan potente, en términos financieros, como el que opera en nuestro territorio.

Twitter: @laloguerrero

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