Opinión

Mancera y su 'agenda migrante'

 
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Miguel Ángel Mancera

Al inicio de su mandato, Vicente Fox quiso que los paisanos se integraran a un Consejo Consultivo en torno al Instituto de los Mexicanos en el Exterior. Para ello, se programaron elecciones en los distintos consulados de la Unión Americana.

El 21 de noviembre de 2002 tocó el turno a las organizaciones de la zona de Nueva York. En la sede del Consulado, entonces presidido por Salvador Beltrán del Río, se dieron cita colectivos de migrantes con sus respectivos candidatos.

La jornada electoral fue un desastre. Esos comicios estuvieron a punto de dirimirse a sillazos. Gritos y conatos de bronca fueron la tónica de esa noche.

Mi amigo argentino Alberto Armendáriz, entonces corresponsal en Nueva York del diario Reforma –periódico que por cierto hoy dice, en un juicio laboral, que no lo conoce a pesar de que Armendáriz fue durante década y media su representante en Estados Unidos y en Brasil–, me miró con cara de explícame qué es esto. Yo, que entonces también era corresponsal, puse cara de también para mí esto es surrealista.

“Insultos, abucheos, acusaciones de fraude y sospechosos movimientos de dinero tuvieron lugar ayer en el Consulado de México en Manhattan”, publicó Armendáriz al día siguiente en Reforma. Su nota se titulaba 'Eligen dos consejeros entre visos de fraude'. En ella señalaba que “la elección de los dos consejeros que representarán a este estado en el Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, mostró la división entre organizaciones de la comunidad mexicana en Nueva York”.

Vaya esta añeja anécdota para recordar un par de cosas sobre los grupos que trabajan con y para los migrantes en Estados Unidos.

Primera cosa. Hay de todo entre esos grupos: hay unos increíblemente valiosos, y hay más de uno increíblemente cuestionable.

Hay quienes ven en los paisanos un mero negocio –son dueños de la exclusividad de fechas conmemorativas, lo cual puede incluir el desfile patrio en la Quinta Avenida–, y también están los otros grupos, esos que defienden a los paisanos a costa de todo.

Así que llegar de la noche a la mañana a proponer a los paisanos que se organicen de una manera distinta (y sobre todo de una forma única) puede provocar estragos. Sobre todo si la propuesta viene de alguien a quien podemos calificar en este tema como advenedizo.

El viajero número uno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, se ha dado recientemente sus 'vueltitas' por Estados Unidos.

Tras ello ha deslizado una propuesta. Quiere unificar la manera en que se organizan las casas de migrantes mexicanos en la Unión Americana, como lo expuso en febrero pasado, en el marco de la Conferencia Nacional de Gobernadores. (http://bit.ly/2p6pOvO)

Uno de los argumentos de Mancera es que la unión hace la fuerza. El pasado 7 de abril, y luego de una visita a Chicago y California, dio como un hecho la conformación de esa red de casas de migrantes. (http://bit.ly/2p3IX0m)

Alguien podría contestar que la diversidad también es señal de fortaleza. Sobre todo si durante décadas el gobierno mexicano se ha mostrado incapaz de atender las necesidades de los paisanos, y cuando es de sobra conocido que muchas veces a los migrantes sólo se les usa como pretexto para otras agendas.

Hay quien incluso asegura que Mancera busca instaurar un nombre único para esas organizaciones: Las Casas de México.

Suerte al jefe de Gobierno con su idea, que suena a electorera, de querer enseñarle a los paisanos a defender sus derechos. A ver si esto no acaba, como en 2002, en un zafarrancho.

Twitter: @SalCamarena

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