Opinión

Mancera y Slim, luz
y sombra del #3de3

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Miguel Ángel Mancera

En un año en que ya era procurador, Miguel Ángel Mancera compró un departamento y el 50% de otro. En el año en que se convirtió en jefe de Gobierno, concretó la adquisición de otros dos. Y en 2014 se hizo de uno más, que aún está pagando. A algunos les ha parecido noticioso el ritmo y el volumen de las adquisiciones inmobiliarias del gobernante capitalino. Creo, sin embargo, que lo verdaderamente notable no es cuántos bienes ha adquirido, sino lo poco que informó sobre quiénes se los vendieron y cómo exactamente los ha pagado.

La semana pasada Mancera dio a conocer su #3de3. Es sin duda un paso adelante en cuanto a transparencia. Pero revelar la declaración patrimonial, la de intereses y la fiscal mediante el ejercicio promovido por organizaciones civiles en http://tresdetres.mx/ se convierte en un mérito sólo si no se deja espacio a la suspicacia. Por desgracia, no es el caso del jefe de Gobierno capitalino.

Como ya se dijo, entre 2010 y 2014 Mancera se hizo de cuatro departamentos y del 50% de otro. La suma de esas adquisiciones es, según lo declarado por él mismo, 17 millones 505 mil pesos (cabe aclarar que de ese monto aún adeuda 1,500,000). Es decir, en ese lapso habría gastado 4 millones de pesos anuales en inmuebles. Dicho en otras palabras, habría gastado cuatro veces su salario anual como alcalde.

El hecho de que el jefe de Gobierno sea una persona que además de su función pública ha tenido actividad empresarial desde hace 12 años (declara ser socio mayoritario de una empresa desde 2004 y en años posteriores se ha hecho socio de otras) podría explicar esa capacidad adquisitiva.

Sin embargo, hay un patrón en sus adquisiciones que llama la atención: todos los departamentos los ha comprado a plazos sin apoyo de ninguna entidad financiera.

Él mismo lo detalla en una nota de su declaración patrimonial: “En el año 2014 se dio un anticipo para la adquisición de un departamento a pagos (no hay crédito) el cual se encuentra ubicado en la delegación Cuauhtémoc cuyo valor es de 4,500,000; sin embargo, el formato no permite registrar la opción de ‘pagos’ o mensualidades. Asimismo, en las adquisiciones otros inmuebles registrados como departamentos, estos fueron adquiridos sin créditos otorgados por institución financiera alguna, conviniendo con cada una de las partes vendedoras pagar los precios pactados en diversos pagos; toda vez que se hicieron en preventas”.

El problema es que, salvo en un caso, en su #3de3 Mancera no da cuenta de los nombres de las empresas con las que llegó a esos acuerdos. Si los dijera, la ciudadanía (que en estos años ha atestiguado toda clase de abusos de los poderes inmobiliarios) podría tener algún indicio sobre el desempeño de las autoridades capitalinas frente a las inmobiliarias que en su momento le vendieron, a plazos y sin mediar bancos, departamentos ya sea a Mancera-procurador o a Mancera-jefe de Gobierno.

La única empresa con la que reconoce una relación de este tipo es una denominada Centro Histórico de la Ciudad de México S.A. de C.V., que en registros periodísticos aparece como propiedad de Carlos Slim Helú. A esa, Mancera aún le adeuda millón y medio de pesos.

Bendito #3de3, hoy sabemos que el jefe de Gobierno le debe al hombre más rico de México. A favor de Mancera hay que decir que lo declaró en su hoja relativa a conflictos de interés, pero regateó los nombres de las otras inmobiliarias. Mancera, luz y sombra.

​Twitter: @SalCamarena

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