Opinión

Mancera, galimatías
en leyes urbanas

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El jefe de Gobierno, Moguel Ángel Mancera, durante su tercer informe de gobierno. (Cuartoscuro)

El jueves pasado, durante su Tercer Informe el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera anunció dos cosas que, en principio, son incompatibles. Presentó a los asambleístas una iniciativa para modificar las leyes 41 y 42 de Desarrollo Urbano y, al mismo tiempo, anunció que se propone redactar una nueva ley en la materia.

Si el jefe de Gobierno quiere dotar a la capital de un nuevo plan de desarrollo urbano, lo que necesariamente debería plasmarse en su respectivo entramado legal, entonces qué lógica tiene hacer de manera aislada, como lo propuso la semana pasada ante la ALDF, modificaciones a artículos como el 41, que tan polémico ha resultado. Misterio.

La actual Ley de Desarrollo Urbano, en su artículo 1, establece que tiene “por objeto establecer las bases de la política urbana del Distrito Federal, mediante la regulación de su ordenamiento territorial y que contemple la protección de los derechos a la ciudad de México, el crecimiento urbano controlado y la función del desarrollo sustentable de la propiedad urbana, en beneficio de las generaciones presente y futuras del Distrito Federal”.

Si en verdad Mancera pretende renovar las “bases de la política urbana” de la capital, por qué empezar con una iniciativa sobre sólo dos artículos, por importantes que sean. Y en esa línea de cosas que no se entienden: si quiere que los capitalinos repiensen la política urbana, por qué insistir en sacar adelante a como dé lugar un criticado proyecto como lo es el llamado Corredor Cultural (comercial, debería llamarse sin pena) Chapultepec; más aún: por qué no explicó el día del Informe si realmente pretende concesionar trece “parques elevados” como el de Chapultepec (leer a Héctor de Mauleón http://eluni.mx/1MnaPnc). O sea, ¿discutamos una nueva ley pero por lo pronto ahí les van 13 proyectos de ese tamaño?

Proponer una nueva Ley de Desarrollo Urbano (que se redactará “desde cero” ha dicho el líder del PRD en la nueva Asamblea, Leonel Luna http://bit.ly/1P9OXw9) no suena consistente con la redacción de la propuesta que ese mismo día hizo Mancera para modificar los artículos 41 y 42.

Porque a las pocas horas de conocerse la noticia, diversos colectivos vecinales lanzaron la señal de alerta. Perciben que las modificaciones sugeridas por Mancera darán más facultades a los intereses inmobiliarios que mediante coacción o corrupción podrán, con el nuevo artículo 41, modificar a su gusto todo tipo de planes parciales o delegacionales de desarrollo.

En pocas palabras, los ciudadanos denuncian que los llamados Comités Técnicos de Modificaciones a los Programas de Desarrollo Urbano podrán modificar usos de suelo cuando los nuevos Comités Vecinales así lo aprueben. El truco, dicen algunos, radica en que muchos de esos Comités Vecinales son tripulados por los jefes delegacionales, mientras que los Comités Técnicos suelen mayoritear a quienes se oponen, aprobando cambios de uso de suelo incluso antes de tener todos los documentos y estudios debidos (de esa manera generan derechos para el constructor, que luego se podrá amparar incluso si algunos estudios invalidan su obra).

Una cosa más. Mancera propone una nueva ley de desarrollo urbano cuando de hecho hace meses que debería haberse llevado a cabo una consulta ciudadana sobre un programa en la materia que 'nomás' no ha avanzado luego de meses de que se concluyó (aquí una nota de hace dos meses http://bit.ly/1QuNrVE).

Veremos si Mancera se emplea en sacar una nueva Ley de Desarrollo Urbano, o si el anuncio del jueves fue en realidad sólo uno de esos que se hacen en los informes, una de esas promesas destinadas al olvido.

Twitter: @SalCamarena

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