Opinión

Mancera, ese moderno Bernardo de la Garza

       
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Bernardo de la Garza (Conade)

¿Qué habrá hecho el Partido de la Revolución Democrática para merecer a Miguel Ángel Mancera?

¿Cómo harán los genuinos militantes de esa organización para apechugar el desparpajo con el que son utilizados por el actual jefe de Gobierno de la Ciudad de México?

El partido heredero de la histórica izquierda mexicana ha aguantado cuatro años de manoseo por parte del gobernante (es un decir) de la capital.

Y a pesar de ello, de estar acostumbrados al desprecio, debe ser una medicina muy difícil de tragar que en este momento, en la crisis más profunda, con peleas entre perredistas en cada noticiario, justo cuando hace falta que impere la sensatez y se cuide a la institución, venga Mancera, que nunca ha querido amarrar su suerte a la de los perredistas, y se aviente la siguiente declaración:

“El PRD lo que tiene que hacer es depurar y que los que se quieran sumar a otras causas y tareas, pues así que lo hagan; el hecho de que algunas personas se definan, que bueno que se definan y ojalá que todo mundo fuera sincero y lo hiciera, a nosotros nos serviría mucho porque hay mucha gente que se quiere sumar y ayudar”. (EL FINANCIERO, nota de Magda Guardiola http://bit.ly/2lFmWbo)

Si hemos de ponernos rigoristas, ¿en qué difiere el proceder político de Miguel Barbosa con respecto al de Miguel Mancera?

El primero ha dicho que desde el PRD quiere trabajar para la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Eso le ha ganado la hoguera de los amarillos.

El segundo lleva años trabajando, desde el PRD, para una candidatura que al final de cuentas pondrá a disposición no del partido que fue clave para que llegara a la jefatura de Gobierno, sino del único proyecto al que parece que sí es leal: el suyo propio.

Pero este guión ni siquiera es original, es un refrito de una mala película ocurrida hace más de diez años. En aquella ocasión corrió a cargo de Bernardo de la Garza.

De la Garza era un joven del PVEM. Cuando faltaba un año para la elección de 2006, a base de publicidad De la Garza se posicionó mediáticamente. Las encuestas electorales reportaron la aparición de un nuevo potro en la sucesión. Aunque nunca tuvo posibilidades reales, Bernardo se dejó querer por el PRI, a favor de cuyo candidato, ni más ni menos que Roberto Madrazo, declinaría en 2006.

Mancera es el Bernardo de la Garza de hoy. Un fenómeno mediático que vive en la pecera de las encuestas adelantadas.

Tiene reconocimiento de nombre, a no dudarlo, pero sólo de nombre. Y una muy menguada fuerza en la capital.

Porque, de nuevo, a la luz de la descalificación que del senador poblano ha hecho la jerarquía perredista, lo obligado sería preguntarse ¿quién habrá resultado todos estos años más costoso para el PRD, un Barbosa o un Mancera?

La derrota de los perredistas en la capital en 2015 tuvo su origen en una administración anodina, llena de puntadas y oropel, pero que ha dejado a los chilangos a la deriva, a merced de poderes fácticos inmobiliarios y codiciosos pastores de clientelas políticas.

A pesar de ello, es cierto, Mancera tiene unos cuantos puntitos en las encuestas. Y con ese 'capital', llegado el momento, querrá ir a la catafixia, a repetir la Bernardiña: ofrecer un apoyo de cierta valía en una competencia que se antoja fragmentada.

¿Y el PRD? Exacto, esa es la cuestión. ¿Podrá sacudirse ese partido el síndrome de secuestrado que tiene frente a Mancera? ¿O terminará arrastrado por el nuevo Bernardo?

Twitter: @SalCamarena

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