Opinión

Malos antecedentes

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, colocó como secretario de Seguridad Ciudadana en el Estado de México a uno de los suyos, Damián Canales, para hacer frente a los problemas de violencia en la entidad que la empezaban a ahogar. Fue una decisión sorpresiva, al haber impuesto en una entidad blindada contra cualquiera que no fuera mexiquense a un funcionario estratégico para la gobernabilidad. Esa no fue la única acción que levantó cejas. Canales no tiene un gran pasado a cuestas.

Canales se integró al equipo de Osorio Chong en 2007, cuando era gobernador en Hidalgo, un mes después de que Los Zetas asesinaron al secretario de Seguridad Pública, Marcos Manuel Souberville. Los Zetas llegaron al estado en 2001, cuando gobernaba Manuel Ángel Núñez Soto. El problema se agudizó en 2007, con el realineamiento de los cárteles de la droga tras los golpes sufridos en la guerra durante el gobierno de Felipe Calderón.

Los Zetas asentaron en Hidalgo su centro de operaciones para el sur del país, y se desplegaron en los 84 municipios. Incluso, durante el gobierno de Osorio Chong, Heriberto Lazcano, que fue jefe de la organización criminal hasta su muerte en 2012, llegó a vivir en una casa a 300 metros de la zona militar. La tarea de Canales fue limpiar de zetas el estado, pero nunca pudo cumplir el objetivo final, ni Los Zetas dejaron Hidalgo.

Canales llegó al estado tiempo después de haber sido uno de los protagonistas en uno de los episodios más negros de la historia policial, la noche del 23 de noviembre de 2004, cuando tres agentes federales fueron linchados por una turba en San Juan Ixtayopan, en la Delegación Tláhuac al suroriente de la ciudad de México. Los federales investigaban la casa de seguridad de la comandancia general del EPR, pero habían sido descubiertos.

Durante más de dos horas la turba arrastró por las calles a los agentes y les prendió fuego, sin que la policía capitalina o la federal intervinieran. El jefe de la entonces Policía Federal Preventiva, almirante José Luis Figueroa, pidió la intervención de la policía del Distrito Federal, pero no recibió apoyo. El subsecretario de Seguridad Pública, Gabriel Regino -el titular era Marcelo Ebrard-, le aseguró a Figueroa que sus agentes habían sido rescatados. Quien era el responsable del operativo del rescate era Canales.

Regino le mintió a Figueroa. Cuando finalmente intervino Canales, la turba ya había quemado a dos de los agentes federales, que murieron en las calles de San Juan Ixtayoapan. Ebrard fue destituido del cargo por su responsabilidad -política, no legal- al no haber actuado como correspondía. En su justificación dijo que la policía no había podido llegar por el tráfico. Sin embargo, las imágenes captadas por la prensa mostraron a sus policías a menos de 100 metros de donde quemaban a los agentes federales, sin que les autorizaran actuar.

Canales fue calificado como incompetente en las fuerzas federales, y cuando reapareció en Hidalgo no fueron buenas noticias. La PGR realizó varias investigaciones sobre el narcotráfico en el estado, y siempre apareció la policía, antes y después de Canales, como una institución penetrada y con varios jefes al servicio de Los Zetas. En 2009, uno de los jefes policiales capturados por la PGR lo acusó de tener nexos con el cártel.

En una declaración ante el Ministerio Público Federal, Guillermo Lugo Ávila, apodado “El Oso”, que era el jefe de la Unidad Mixta de Atención al Narcomenudeo, afirmó que dentro de la red de protección institucional a Los Zetas se encontraba Canales, y afirmó que entre sus funciones estaba el vigilar las fronteras del estado para saber del movimiento de policías federales o militares en Hidalgo. Otros jefes policiales que fueron capturados por trabajar con Los Zetas también lo señalaron como cómplice, pero las acusaciones nunca fueron probadas, ni se abrió una investigación en su contra.

Las acusaciones fueron interpretadas como una señal de que Canales estaba haciendo bien su trabajo, y se ganó la confianza de Osorio Chong, quien siempre lo tuvo en mente para una posición en las áreas policiales. En febrero, cuando ya se preparaba la salida de Manuel Mondragón de la Comisión Nacional de Seguridad, fue nombrado director de Investigaciones de la Policía Federal. Cuando se dio el relevo, fue uno de los nombres que se manejaron para sustituir a Mondragón.

Osorio Chong no pudo llevarlo como comisionado, pero en la crisis de seguridad en el Estado de México, con la renuncia de la secretaria de Seguridad Ciudadana, Rocío Alonso Ríos, ante una ola de ejecuciones en varios municipios, Osorio Chong finalmente colocó a su pieza. El trabajo será crucial, no sólo para el Estado de México y para Canales, quien tiene que demostrar que la mala fama es resultado de su trabajo o de envidias. Sobre todo lo será para el secretario de Gobernación, que en él ha puesto uno de los pilares de su futuro.