Opinión

Malo por conocido

    
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Entrevista con Donald Trump en la Casa Blanca (Bloomberg)

Como ya hemos comentado, el incompetente, pero soberbio presidente de Estados Unidos tiene al gobierno de su país en una situación muy complicada, y eso lo han aprovechado otros países que quieren estatus de potencia, especialmente Rusia y China, y en menor medida Turquía e Irán. Sin embargo, sustituir a Estados Unidos en el mapa global no es cosa sencilla.

Lo primero es que ninguna de las economías mencionadas tiene capacidad alguna de competir por el liderazgo global. Turquía, Irán y Rusia son más o menos del tamaño de México y, con ese tamaño no se puede aspirar a tan alto puesto. Rusia parecía ser un poco mayor en los últimos años, porque el precio de los hidrocarburos era elevado, y eso es lo que produce ese país. Pero ahora que petróleo y gas están baratos, la economía rusa se ha regresado a su nivel, que no es muy diferente del nuestro.

China, en cambio, tiene una economía muy grande, y medida con dólares comparables (paridad de poder adquisitivo) resulta incluso la mayor del mundo. Sin embargo, si se mide en dólares corrientes apenas ronda la mitad del tamaño de Estados Unidos. En términos de PIB por habitante, es más o menos igual que México o Rusia. Otra vez, no es una cifra que alcance para competir por el liderazgo global.

Pero ambos países tienen una vocación imperial desde hace tiempo. Rusia se extendió durante los últimos 500 años y ha mantenido gran influencia en Asia Central, el Mar Negro y, un poco menor, en Medio Oriente. De China se suele decir que es un imperio milenario, pero esto no es muy acertado. El primer imperio fue contemporáneo de Roma, y desde entonces ha habido diferentes dinastías que cubren más o menos espacio. Lo que China sí tiene es un impacto considerable en la cultura de la región, desde hace dos mil años.

Pero ser el país líder en el siglo XXI exige varias cosas que no son fáciles de lograr. Por un lado, una economía capaz de no sólo producir de manera diversificada, sino de forma eficiente y competitiva. En esto, China ha avanzado notoriamente, aunque no estoy seguro de que ya haya alcanzado esa complejidad necesaria para el liderazgo. Rusia de plano no hay que considerarla.

Lo segundo es un sistema financiero eficiente y abierto, y ahí China no tiene nada. Por eso no han podido promover bien al yuan como alternativa al dólar, a pesar del tamaño de su economía y de los amplios recursos que han utilizado para convencer a países de África y Sudamérica.

En tercer lugar, se requiere poder militar, y en eso Estados Unidos es muy superior a los dos países. Rusia tiene un arsenal nuclear comparable al estadounidense, y armamento convencional suficiente para amenazar a Europa del Este, pero nada más. China está en una situación más limitada en lo nuclear, y su ejército convencional sólo es amenaza para India y si acaso Rusia. Los demás están muy lejos. Lo que China está construyendo es una armada competitiva, pero sin duda está muy lejos de Estados Unidos todavía. Pero nadie piensa que China quiera competir por el control de todos los mares, le basta con el del Sur de China. Y por eso esa región es ahora la más delicada en el mapa geopolítico.

Puesto que muchos no quieren a Estados Unidos, esperan ansiosos la aparición de otro líder global. Eso no creo que sea tan buena idea. En cualquier caso, lo más preocupante es que entremos en un periodo de transición sin hegemón. Eso siempre ha ido acompañado de serios desequilibrios económicos. Ojalá Trump se vaya pronto.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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