Opinión

¿Mala suerte o ineptos?

¿Será que Luis Felipe Puente Espinosa, coordinador nacional de Protección Civil, es el funcionario con la peor suerte de la administración peñista o simple y llanamente es un inepto? Tal vez sea un poco de los dos.

Pero alguien tiene que explicar cómo es posible que exactamente a un año del desastre que dejaron Ingrid y Manuel en Acapulco, donde más de 40 mil turistas se quedaron varados por la negligencia de los gobiernos federal y estatal, ahora 30 mil turistas están varados en Los Cabos, otro de los centros turísticos más importantes del país. ¿Otra vez?

Obviamente el coordinador nacional de Protección Civil no puede controlar el clima ni la ruta de un huracán tan caprichoso como Odile, y muchos de ustedes dirán que buscar culpables es una injusticia especialmente porque hasta el momento de escribir esta colaboración tenemos saldo blanco. Pero ante tragedias y emergencias de la magnitud que ha vivido el país en un año, tendrá que haber un serio análisis de las fallas y negligencias antes, durante y después no sólo de la reacción del gobierno federal ante Odile, sino qué fue lo que sucedió antes de que Manuel e Ingrid golpearan territorio mexicano hace un año.

Y tiene que haber consecuencias ante posibles negligencias, actos de corrupción, indiferencia y, sobre todo, falta de experiencia y liderazgo.

Y es que un gobernante puede equivocarse al nombrar a la mayoría de sus secretarios y colaboradores, con la excepción de aquellos responsables por enfrentar desastres y emergencias nacionales. Equivocarse en este rubro se traduce en muertos.

Probablemente lo más urgente en este momento, además del extraordinario esfuerzo del Estado mexicano para hacer llegar la ayuda a los miles de damnificados, es que el presidente tendrá que evaluar si tiene la credibilidad él, y un equipo suficiente que asegure la confianza de la población para enfrentar emergencias nacionales. Especialmente en este momento donde el índice de popularidad de Enrique Peña Nieto ha sufrido, particularmente ante los temas económicos y de inseguridad. Y lo que podría agravar esta situación es también si la población cree que fue incompetencia, negligencia, corrupción e intereses electorales lo que está resultando en la incapacidad del gobierno de reaccionar ante emergencias y desastres.

También preocupa que nunca hubo consecuencias políticas, administrativas y penales por la negligencia del manejo de Ingrid y Manuel hace un año. Ahora llegó Odile y atrás viene otra tormenta, Polo. Será importante que anuncie el presidente Peña cómo asegurará que no se haga un uso indebido de los recursos y transparentar a quién se le entregó el apoyo y cómo se utilizó. Será fundamental.

Integrar un panel multidisciplinario y apolítico ayudaría en este esfuerzo, ya que esa evaluación seguramente resultará en responsabilidades políticas, administrativas y penales. Entre las preguntas que habrá que responder se incluye determinar si los funcionarios reaccionaron adecuadamente y a tiempo ante la información que surgía de la gravedad de las tormentas Odile, Ingrid y Manuel. ¿Hubo consideraciones económicas y no se quiso asustar al turismo que se anticipaba el fin de semana? Si no hubo una reacción adecuada, la pregunta es, ¿por qué? ¿Negligencia? ¿Falta de experiencia? ¿Los funcionarios que tienen la responsabilidad de implantar la protección civil tienen la experiencia y conocimiento suficientes para enfrentar grandes catástrofes? ¿Cuáles funcionarios estaban de vacaciones ese fin de semana? ¿Quién y cuándo les avisó al presidente, los gobernadores y alcaldes de que se avecinaba la tormenta?

Hace exactamente un año publiqué en este mismo espacio esta misma interrogante y ante Odile creo que es importante volver a subrayarlo.

Los asesores hacen o deshacen al líder. La historia tiende a enfocarse más en la capacidad que tienen los líderes de reaccionar ante emergencias y tragedias y mucho menos en el manejo diario de un gobierno. Y la capacidad de un gobernante de enfrentar una crisis depende en gran parte de que tenga el equipo de secretarios y asesores adecuados. ¿Cómo se recordará a la administración de Peña Nieto ante el desastre actual y los que seguramente enfrentará México en los siguientes años?

Los dejo con esta última interrogante: ¿tiene el presidente en este momento el equipo necesario para enfrentar la crisis y los desastres? Si la respuesta es no, urge un cambio.

Twitter: @Amsalazar