Opinión

Mal empieza el "súper Instituto"

Que un juez X le haya “informado’’ al IFT que no tenía facultades para para resolver el conflicto de la retransmisión gratuita en la televisión de paga de los programas de la televisión abierta y que el Instituto dócilmente haya aceptado como orden el aviso, deja muy mal parados no sólo al juez sino la credibilidad del organismo presuntamente autónomo.

El IFT -el súper Instituto, se le llamó en las negociaciones de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones-, nació en sustitución de la Cofetel, sobre la que recayeron, consistentemente, sospechas de
corrupción o cuando menos de sesgos en sus decisiones.

Ahora el IFT está exactamente en la misma posición al decidir NO resolver la controversia entre Dish y Televisa, sobre la transmisión en televisión de paga de los programas de la televisión abierta.

Si claramente, como señala el comunicado del IFT, se tiene la razón jurídica de que el juez está invadiendo competencia de carácter federal, nomás no se explica el porqué se recurrió al tortuoso camino de la controversia constitucional para que sea la Suprema Corte de Justicia de la Nación la que ratifique las atribuciones del Instituto.

Una táctica dilatoria -resolver la controversia tardará, en el mejor de los casos, meses- que pone en entredicho la supuesta autonomía del súper instituto que, por cierto, deberá pronunciarse el próximo 9 de marzo, como plazo máximo, sobre las empresas dominantes del sector y aplicar la legislación que se aprobó para terminar con la dominancia.

¿Qué se puede esperar si comenzó con el pie izquierdo?

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La fracción del PRI en la Cámara de Diputados propondrá a la Junta de Coordinación Política que cuando menos UNO de los cuatro consejeros actuales en lo que queda del Instituto Federal Electoral (IFE) repita en el cargo.

La razón es sencilla: si se nombra a 11 consejeros nuevos, tendrán que comenzar de cero la organización del proceso electoral del 2015, que se inicia oficialmente en octubre de este año.

Así que se hace necesario que haya alguien con experiencia que vaya guiando el trabajo de los recién estrenados consejeros; igualmente, el PRI propondrá que el reglamento interno del IFE se mantenga, por lo menos hasta que los nuevos consejeros sepan en donde se encentran los baños de sus respectivas oficinas.

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Más que renuncia, pareció limpia.

A la salida del mexiquense Francisco Rojas, de la dirección de la CFE, le siguieron ayer las de César Augusto Santiago, Abogado General, Carlos Flores Rico, Coordinador de Relaciones Institucionales, y Rogelio Cerda, Director de Administración de CFE.

En su lugar fueron nombrados Héctor de la Cruz y Roberto Martínez Espinosa como encargados de despacho de la Dirección de Administración y de la Oficina del Abogado General, respectivamente, y a Ángel Meixueiro como Jefe de la Oficina de Relaciones Institucionales.

En los días por venir habrá más cambios en direcciones del gobierno federal.

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Ora sí que Felipe Calderón debió decirle al senador Ernesto Cordero “no me defiendas compadre’’.

Y es que Cordero, en un acto de solidaridad, dijo antier durante la presentación de la Fundación del expresidente, “ya dejen en paz a Calderón’’, lo que en lugar de interpretarse como una atención hacia el expresidente, fue visto como un gesto de desesperación de la corriente calderocorderista.

Calderón, aunque diga que no, está jugando a favor de Cordero, pero en este momento debería considerar si es un activo para las aspiraciones del senador o un pasivo dentro del propio partido, dominado ampliamente por Gustavo Madero y compañía.