Opinión

Maduro, "el represor"

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Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. (Reuters)

La reciente sentencia condenatoria de una Corte de probada parcialidad e inclinación gubernamental en contra del opositor Leopoldo López en Venezuela, pone al descubierto el peor rostro del decadente gobierno de Nicolás Maduro.

Los 13 años impuestos al opositor político del régimen, se “sustentan” con extrema fragilidad en un supuesto llamado a la violencia, sedición y convocatoria a la insurgencia. Las muertes a manos del régimen que resultaron de aquellas protestas callejeras, han sido hábilmente adjudicadas a Leopoldo. Es decir, el gobierno no sólo se “libra” de la responsabilidad y autoría de esas muertes violentas y represivas en las calles de Caracas y de otras ciudades, sino que responsabiliza al líder emblemático de una oposición que, en aras de la paz y del fin de la represión gubernamental, cesó en sus críticas y manifestaciones y se entregó a las autoridades.

Nicolás Maduro, remedo vulgar de cualquier líder de todos los tiempos, ha roto por completo el orden constitucional venezolano al desarticular la división de poderes. El aparato judicial, los tribunales y los jueces, se han convertido en oficiosos repetidores de la propaganda gubernamental, de la filosofía chavista y del compromiso bolivariano.

Hoy los magistrados juzgan la ideología de los ciudadanos, no su inocencia o culpabilidad de delitos estipulados en leyes y códigos, sino en su conducta de adhesión incondicional al régimen. Maduro el represor, el cacique dictador de la peor estirpe, pretende difundir la versión de que Leopoldo López fue el instigador a la violencia, el autor de un supuesto complot para destruir al gobierno y provocar el caos en el país. Es decir, algo parecido al fallido golpe de aquél Coronel Hugo Chávez en contra del presidente constitucional Carlos Andrés Pérez.

Venezuela se desmorona en una vorágine que ha perdido el orden legal y jurídico, donde el gobierno persigue y ataca frontalmente a sus críticos, los encarcela, los sentencia y construye actos de defenestración pública al viejo estilo soviético: traidor a la patria, tránsfuga del imperio, actor sedicioso del capitalismo, son algunos de los epítetos que circulan en redes oficialistas, en estaciones de radio que al unísono repiten la cantaleta de la culpabilidad.

La diputada María Corina Machado, rebelde y opositora, fue acallada con críticas feroces y amenazas veladas como la que ahora se cumple con Leopoldo. Antonio Ledesma, alcalde de Caracas, sufre cárcel inexplicable porque no hay condena ni sentencia, ni delito distinto al de pensar diferente.

Maduro extiende el zarpazo contra sus críticos y opositores en un mensaje claro e inequívoco: aquí no cabe la disidencia política, no hay cabida para la crítica o el diferendo ideológico. Aquellos que disientan, serán perseguidos, encarcelados, acusados de apátridas.

El viejo aparato represor soviético, maquinaria perfeccionada al paso de las décadas, encarcelaba, exiliaba, torturaba, pero además despojaba de patrimonio y pequeñas pertenencias, realizaba un acto de señalamiento y acusación públicas para provocar el desprecio de la comunidad, de la sociedad. Creaba la falsa representación del juicio colectivo y social.

Hacia allá se dirige Maduro, pretende conseguir que los venezolanos señalen a los opositores como traidores, desleales, burgueses refinados, enemigos del pueblo.

Lo vimos en la URSS del siglo XX, lo vimos en una Cuba que pretende sacudirse ese pasado, lo hemos visto en esta y otra China que lucha por transformarse –con muy débiles esfuerzos– en una sociedad más democrática. En Sudamérica, tenemos a Venezuela como un resquicio del pasado, como una muestra del régimen que pretende sostenerse sobre la represión ideológica y la propaganda gubernamental, sólo porque lo dice el poderoso, aunque la realidad contradiga una y otra vez la versión oficial.

Adiós a los jueces y a los hombres del derecho en Venezuela, hoy sometidos al mandato presidencial. Adiós a los legisladores e incipientes o clandestinos opositores a un régimen que ha destruido y secuestrado al país. Si no se construye una oposición coordinada, organizada, articulada para hacer frente al aparato represor, Maduro y sus compinches acabarán por completo con toda voz diferenciada de la realidad.

Twitter: @LKourchenko

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