Opinión

Los tiempos de las
crisis sexenales

 
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Crisis. (Especial)

Era el domingo 20 de noviembre de 1994. Habían terminado las ceremonias conmemorativas del Aniversario de la Revolución Mexicana. Le faltaban 10 días al gobierno de Carlos Salinas y en la semana previa se habían intensificado los movimientos especulativos de capital que deterioraban las reservas internacionales.

Como consecuencia de ello, el equipo del presidente electo, Ernesto Zedillo, pidió una reunión con el presidente Salinas.

El encuentro tuvo efecto en la casa particular del presidente Salinas, en el sur de la Ciudad de México. Junto con el presidente, estuvieron Pedro Aspe, Miguel Mancera y Arsenio Farell. Acompañaban a Zedillo, el futuro secretario de Hacienda y aún titular de Comercio, Jaime Serra, así como su coordinador de asesores y futuro responsable de la Oficina de la Presidencia, Luis Téllez.

En esa reunión, que ayer cumplió 23 años de haberse realizado, quienes iban a llegar al gobierno días después propusieron devaluar de inmediato el peso frente al dólar para hacer frente a la especulación. Pedro Aspe argumentó que para que una devaluación funcionara, se requería un paquete complementario de medidas que no iba a poder proponer e impulsar un gobierno que estaba por salir y pidió margen para tratar de amortiguar las presiones, lo que sucedió temporalmente el lunes 21 de noviembre de aquel año.

Días después, el nuevo gobierno presentó al Congreso un paquete económico, que parecía referirse a un país en el que no había crisis financiera, con un pronóstico de crecimiento de 4.0 por ciento e inflación también de 4.0 por ciento, sin medidas extraordinarias ni plan de ajuste.

Lo demás es historia. Poco más de un mes después de esa reunión en la casa de Salinas, vino la devaluación y un manejo muy desafortunado de ella, que agudizó una crisis que ya se veía venir.

Pero esa no fue la única crisis de fin de sexenio.

La historia de estas tormentosas transiciones había empezado el 30 de agosto de 1976, cuando Mario Ramón Beteta y Ernesto Fernández Hurtado, secretario de Hacienda y director del Banxico respectivamente, habían anunciado el fin de 22 años es estabilidad cambiaria, a tres meses del fin de sexenio de Luis Echeverría.

Luego, el 1 de septiembre de 1982 vino el siguiente episodio, cuando el presidente López Portillo, también a tres meses de terminar su gobierno, anunció la estatización de la banca privada en medio de una gran crisis de confianza.

El fin del sexenio de Miguel de la Madrid no trajo consigo una gran crisis… porque todo el sexenio estuvo lleno de ellas.

Fue de hecho hasta que comenzó la alternancia, en el año 2000, y tras que maduró la autonomía del Banxico y el régimen de flotación del dólar, que terminó la recurrencia de las crisis sexenales.

En los siguientes meses, el país tendrá que enfrentar riesgos que podrían –subrayo el condicional, podrían– llevarlo nuevamente a una crisis de fin de sexenio.

Ahora, derivado de factores asociados con la incertidumbre respecto al futuro.

Además de las incógnitas respecto a lo que seguirá en la relación con Estados Unidos y su impacto en las finanzas, está la que corresponde al resultado electoral del próximo año y la posibilidad de que un triunfo de AMLO vaya a echar por tierra reformas como la energética o la educativa.

¿Regresarán esos episodios que marcaron a México en los últimos 25 años del siglo pasado? Seguiremos con el análisis.

Twitter: @E_Q_

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