Opinión

Los temores del Banco de México

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Agustín Carstens

El Banco de México se sumó a la baja generalizada en las previsiones de crecimiento de la economía para este año.

Apenas en septiembre de 2014, hace cinco meses, el consenso para 2015 era un alza del PIB de 3.83 por ciento. La más reciente encuesta de Banxico entre los expertos privados colocó esa cifra en 3.29 por ciento. Es decir, hubo una baja de poco más de medio punto.

El ajuste de la expectativa de Banxico fue también de medio punto al bajar el rango de 3.0 a 4.0 por ciento, a otro de 2.5 a 3.5 por ciento.

Así que en ese aspecto, no hubo sorpresas.

La Secretaría de Hacienda fijó un rango de 3.2 a 4.2 por ciento para su expectativa de 2015. No es de esperarse que lo modifique en cuanto se dé a conocer la cifra del PIB de 2014 mañana, pero sí creo que tendrá que bajarlo cuando se den los datos del primer trimestre, en mayo o abril cuando presente los Precriterios de Política Económica de 2016.

Lo más interesante del análisis de Banxico son las variables que, a su juicio, pueden incidir en el comportamiento del PIB.

Puede mejorar la perspectiva si la economía de Estados Unidos crece más de lo previsto por la reducción de los precios de la energía o si hay una mejora de la expectativa de los inversionistas por percibir el avance de las reformas estructurales.

Puede empeorar por un menor crecimiento de la economía mundial; una volatilidad mayor a lo previsto en los mercados financieros; una caída mayor en precios y producción de crudo; o bien, por un mayor deterioro social que afecte negativamente las expectativas. Veamos cada punto.

La economía de Estados Unidos creció 2.4 por ciento en 2014, de acuerdo con cifras preliminares, una dato ligeramente por arriba de lo esperado.

El tema de las expectativas de los inversionistas es mucho más volátil y difícil de calibrar. Si el aterrizaje de las reformas la alienta, el resultado puede ser mejor al previsto. Si la volatilidad prevaleciente las asusta, entonces las cosas pueden ponerse aún peor.

Un indicio es lo que pasa con la pregunta respecto si el actual es un buen momento para invertir. En la encuesta del Banco de México realizada a finales de enero, en contra de lo que algunos pudieran pensar, 58 por ciento señaló que sí, que era buen momento.

Antes de todas las crisis, en septiembre del año pasado, ese porcentaje fue de 63 por ciento. Es decir, el efecto de todo el ruido político y la caída de los precios del petróleo, hasta ahora han sido marginal en las perspectivas de la inversión.

Pero nadie puede asegurar que seguirá así.

El otro factor importante son los ingresos petroleros.

Hay quien no se explica la profundidad del recorte, pues hay cobertura para este año. Hay que señalar que ese ajuste está cubriendo probablemente el efecto de una mayor caída en la producción y también adelantando parte del ajuste de 2016.

Finalmente, Banxico reitera el riesgo del deterioro social, que puede impactar en las expectativas de consumidores y empresarios. Qué bueno que alguien lo advierte. Ese deterioro social y político le puede pegar a la economía.

Twitter: @E_Q_

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