Opinión

Los temas de 2015

Apenas va empezando 2015. Incierto, como le comentaba al cierre del anterior. Incierto como pocos. Ya usted habrá escuchado el mensaje del presidente anoche, que yo desconozco mientras escribo. Veo difícil que el discurso ayude, por sí solo, a tranquilizar un ambiente muy crispado por crímenes, malas conductas, golpismo y soberbia. Y menos cuando la economía, mexicana y mundial, sufre el mismo mal: incertidumbre.

2014 cerró como empezó: con rumores de cambio de gabinete. Ahora más frecuentes y con mayor énfasis porque las cosas no están mejor que hace un año. Podrían estar, pero el ánimo no nos lo permite. Si pudiéramos deshacernos de nuestras emociones por un rato, lo veríamos, pero eso es imposible.

En muy pocos días iniciarán las campañas electorales. El día 10, las precampañas, que durarán hasta la tercera semana de febrero. Luego las campañas en forma, empezando a fines de marzo. La elección en el primer domingo de junio. Todo ese tiempo, el ambiente no será propicio para la unidad, o como quiera usted llamarle. Las campañas son de enfrentamiento. Es posible que todavía puedan salir algunas cosas pendientes en el Congreso, como la reforma del Distrito Federal (que a mí me parece un error grave) y lo relacionado con la Fiscalía, incluyendo el tema anticorrupción.

Esto, fiscalía y corrupción, es de la mayor importancia. Aunque muchos insisten en que México es un fracaso, la verdad es que lo único que nos falta (que no es poca cosa) es precisamente este tema. La construcción del Estado de derecho pasa por limitar al poder político, alejarlo lo más posible de la esfera económica y hacerlo eficiente. Eso es lo que está detrás de una fiscalía independiente, del tema anticorrupción y de la renovación profunda del Poder Judicial (por eso, creo yo, fue tan complicada la elección del presidente de la SCJN).

Así como hemos logrado en dos décadas construir un sistema democrático a nivel federal, renovar nuestro marco de referencia constitucional y eliminar obstáculos para el crecimiento, necesitamos avanzar en el Estado de derecho. No se hace de un día para otro, pero los pasos, creo, son muy claros: construir contrapeso a los gobernadores, independizar la procuración de justicia, hacer eficiente al Poder Judicial y construir mecanismos serios de transparencia y rendición de cuentas. Pero esto último exige lo anterior. De poco sirve proponer declaraciones patrimoniales o llenar los procesos de “normatividad”, si no habrá procuración de justicia independiente y administración eficiente.

Más allá de la normal disputa por el poder que corresponde a este 2015, y de la incertidumbre global de la economía, el objetivo de los mexicanos debería ser avanzar en esos temas. No creo que haya nada más importante en la agenda nacional. El respeto a los derechos humanos, por cierto, depende precisamente de estos temas, y no de otros, que se usan para la demagogia.

Limitar gobernadores, independizar procuración, hacer eficiente administración y construir mecanismos reales de transparencia y rendición de cuentas. Ésta es una agenda para 2015. Ésta es la agenda, según lo veo yo.

Twitter: @macariomx