Opinión

Los socios mexicanos
de Trump

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Donald Trump

Ante el ¿imparable? momentum de la campaña de Donald Trump, el gobierno mexicano ha comenzado a decir algo con respecto a las ofensas que el precandidato republicano ha proferido –durante meses– en contra de nuestro país y de nuestros paisanos.

Primero fue la secretaria de Relaciones Exteriores, quien en entrevista con The Washington Post publicada el 28 de febrero señaló que las declaraciones de Trump son “racistas e ignorantes”. Claudia Ruiz Massieu agregó que la idea de levantar un muro en la frontera es “absurda”.

Y ayer, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, declaró: “lo digo de manera enfática y categórica. México bajo ninguna circunstancia va a pagar por el muro que propone el señor Trump”. http://bit.ly/1WXQbyg

Antes de que alguien saque la matraca nacionalista para festejar que por fin escuchamos de funcionarios mexicanos este tipo de declaraciones, convendría recordar que, estrictamente hablando, ya hemos levantado un muro para Estados Unidos, que incluso el gobierno se ha felicitado por ello, y que llegue quien llegue a la Casa Blanca en enero de 2017 es muy probable que la administración de Enrique Peña Nieto siga en su papel de dócil ejecutor de políticas migratorias dictadas desde Washington, en las que están incluidas el haber atestiguado sin chistar el mayor número de deportaciones de mexicanos en una presidencia estadounidense, la de Barack Obama (Aquí más sobre las casi tres millones de expulsiones del deporter in chief http://bbc.in/1QWoPKv).

En el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, emitido el martes y que tanto ha cabreado (no encuentro mejor verbo) al gobierno mexicano, la CIDH “expresa su profunda preocupación por el hecho de que las acciones que han sido implementadas por el Estado mexicano a partir del Programa Frontera Sur no corresponden con las obligaciones internacionales del Estado en materia de derechos humanos ni con los desafíos de protección que plantea esta prolongada crisis que afecta a cientos de miles de personas migrantes”. Ese es el balance de la CIDH sobre el programa estrella de la Secretaría de Gobernación para detener en nuestra frontera sur a los migrantes centroamericanos que pretenden llegar a Estados Unidos.

Ese programa, lanzando en el verano de 2014, tuvo como presupuesto inicial para 2015 una partida de 102 millones de pesos, pero contó con la participación de diversas instancias del gobierno federal, como el SAT, y de un apoyo de fondos estadounidenses que se calcula en 86 millones de dólares para 2014 y otros 79 millones para 2015. De hecho, The Guardian dio a conocer que varias organizaciones están demandando en EU conocer el monto total de los apoyos dados a México para ese muro policíaco-militar (http://gu.com/p/4gkgg/sbl vía @jorgegcastaneda)

Aunque la llamada Coordinación para la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur luego desaparecería en el marco de los recortes para el año en curso (sus funciones las asumió el INM), el programa logró detenciones récord en su primer año de operación: de julio de 2014 a junio de 2015 se detuvo a 73 por ciento más de migrantes que el año anterior.

Se materializó lo que Alan Bersin, exzar fronterizo de Obama, declaró en 2012: “ahora nuestra frontera sur es la frontera de Guatemala con Chiapas”. http://bit.ly/1Tchl6d

Digamos que es enero de 2017 y que el nuevo presidente de Estados Unidos se llama Donald Trump. El gobierno de México, me temo, se limitará a llamar a Washington a proponer: si quieres, ahora también te detengo a mexicanos que quieran irse de mojados. Same price. ¿Qué te parece el deal, güerito? Desde tiempos de Obama somos socios,
¿you know?

Twitter: @SalCamarena

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