Opinión

Los sindicatos y el recorte

 
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Carlos Romero Deschamps, senador y secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. (Edgar López)

Hace un par de días el subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda, Fernando Galindo, señaló que el desarrollo del presupuesto base cero da “una oportunidad para revisar cuál debe ser el tamaño óptimo del gobierno (…). Esto va en línea con tener un gobierno austero, que se apriete el cinturón, que tenga las mínimas plazas indispensables para operar de manera eficiente”.

Más tardó en decir lo anterior Galindo, que en recibir una respuesta del dirigente sindical de los trabajadores del Estado, Joel Ayala:

“El país requiere de mensajes que generen certidumbre y estabilidad. El gobierno sabe y valora la importancia de aclarar al millón y medio de trabajadores de base al servicio del Estado, representados por la central, FSTSE, que su fuente laboral está firme y segura”. Como quien dice, 'a mí que no me recorten ni un ápice'.

Hay un antecedente. El pasado 18 de febrero el director general de Pemex, Emilio Lozoya, señaló que “en Pemex, sin duda, hay áreas donde podemos recortar gasto corriente. Y se le instruyó al director general específicamente lo que son servicios personales y recursos humanos.

Un mes después, el dirigente del STPRM, Carlos Romero Deschamps, en la ceremonia del 18 de marzo con motivo del aniversario de la Expropiación Petrolera de 1938, dijo:

No hay tales convenios para liquidar a miles de trabajadores petroleros, lo que sí es real es el trabajo coordinado, profesional y sensato para implementar medidas de racionalidad presupuestal que permitan mejorar la eficiencia de operación y al mismo tiempo hacer un óptimo aprovechamiento de los recursos humanos”.

Apenas dos botones de muestra de la resistencia de las dirigencias sindicales de los trabajadores del sector público, a los intentos de dar racionalidad al gasto público.

Todos dicen 'que se haga la racionalidad presupuestal, pero en los bueyes del compadre'.

Tradicionalmente, los administradores públicos han evitado conflictos con las dirigencias sindicales del sector público.

La última vez que hubo una colisión fue en 2009, cuando se decretó la disolución de Luz y Fuerza del Centro. Sin embargo, los criterios inerciales habían mantenido vivo al SME por muchos años pese a ser una gigantesca carga para las finanzas públicas.

En esta administración no hubo un choque sindical pero sí con una mujer que era también dirigente sindical: Elba Esther Gordillo. Con el sindicato, todo siguió como si nada.

Me parece que el obstáculo número uno para construir un real presupuesto base cero y hacer una reingeniería del sector público son los sindicatos como la FSTSE o el STPRM por citar sólo dos casos.

Si se va a asumir que lo definido en la inercial negociación de los contratos colectivos es un 'gasto ineludible', pues se van a poder reasignar sólo centavos.

Los privilegios que tienen algunos gremios son tales, que es entendible que los defiendan a capa y espada.

Pero, justamente ahora hay una oportunidad de redefinir los gastos que son ineludibles. ¿Se podrá?

Twitter: @E_Q_

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