Opinión

Los servicios nos salvan

 
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Servicios. (Bloomberg)

El Inegi confirmó ayer que el crecimiento de la economía en el segundo trimestre del año fue de 3.0 por ciento si se hace la comparación con cifras desestacionalizadas, es decir, si se homologan días hábiles en cada periodo.

Se trata del segundo trimestre con el mayor ritmo de crecimiento en toda la administración del presidente Peña.

Con el mismo criterio de medición, sólo en el primer trimestre del 2013 hubo un crecimiento mayor, de 3.2 por ciento. Este buen dato respondió principalmente a la inercia que se tenía desde el 2012, año en el que la economía creció a una tasa de 4.0 por ciento.

Desde entonces, sólo en el segundo trimestre de 2014 hubo otro 3.0 por ciento y los otros 15 trimestres de esta administración estuvieron por debajo del 3.0 por ciento.

Pero, si descomponemos el crecimiento en términos sectoriales encontramos algunos hechos muy interesantes.

El sector primario, básicamente el agropecuario, creció apenas a una tasa anual de 0.9 por ciento, su peor desempeño en los últimos cinco trimestres. En el caso del sector industrial, su crecimiento anual fue de 0.5 por ciento en el trimestre, una cifra mediocre, aunque finalmente pudo darle la vuelta a un año entero de caídas y estancamiento.

Lo que realmente remolcó a la economía fue el sector servicios, que creció a una tasa de 4.1 por ciento, la mayor desde el primer trimestre de 2013, cuando había crecido 4.2 por ciento.

En un análisis que aísla impactos, si la economía mexicana estuviera constituida solamente por la industria y el sector agropecuario, en lugar de un crecimiento de 3.0 por ciento en el trimestre, su ritmo hubiera sido de 0.5 por ciento.

Veamos ahora una perspectiva un poco más amplia.

En los últimos cuatro años, el sector primario creció a un ritmo promedio anual de 2.4 por ciento; la industria lo hizo apenas a 0.6 por ciento y el sector servicios lo hizo a 2.8 por ciento.

Del crecimiento total de la economía en ese lapso, el 79.8 por ciento es atribuible al sector servicios.

Y, en el caso específico de los servicios hay algunas ramas que son las que han empujado el crecimiento. Por ejemplo, el comercio, que representa la cuarta parte del sector terciario, creció 4.2 por ciento.

Los servicios financieros, que representan el 8 por ciento del total, crecieron a un ritmo de 10 por ciento.

Las telecomunicaciones y medios, que representan el 6 por ciento del total, crecieron en 7.3 por ciento.

Es decir, el ritmo económico de algunos de los principales ramos del sector servicios es muy diferente al del conjunto de la economía.

Pero ese contraste ocurre también con la industria.

Si nos limitáramos a hablar de la manufactura, la historia sería otra.

El crecimiento del trimestre fue de 4.0 por ciento, y el promedio de los últimos cuatro años es de 2.9 por ciento.

Las manufacturas también han tenido un gran empuje que, en el panorama amplio de la industria, ha sido neutralizado por el mal desempeño de la minería y un mediocre crecimiento de la construcción.

Más allá del buen desempeño general que la economía mexicana tuvo en el segundo trimestre, lo que las cifras revelan es el disparejo crecimiento que tenemos, en el que algunos sectores están prácticamente de fiesta, mientras que otros languidecen con prolongados estancamientos o de plano fuertes caídas.


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